Experiencia,  Vida Nómada

Mis inicios como Nómada Digital

Recientemente comencé a experimentar o intentar algo llamado Nómada Digital y digo “intentar” porque me doy de topes contra la pared al no saber qué hacer o cómo proseguir, pero que actualmente me estoy enfocando a cumplir con esas metas para poder obtener las recompensas que deseo.

Desde que comencé mi vida laboral sólo he tenido dos o tres trabajos donde debía cumplir un horario y estar dentro de una oficina o bajo las ordenes de un jefe, la otra parte de este camino profesional la he dedicado a ser freelance o trabajos “por el amor al arte” y aunque es algo sumamente cambiante ya que a veces puedes tener dinero y trabajo, hay momentos en que ni uno ni otro; pero a pesar de esos altibajos me gusta mucho ese esquema laboral porque puedo concentrarme en mis proyectos personales y sobre todo, escribir.

Debo confesar que soy una persona que no soporta estar encerrada por mucho tiempo en un cuarto sin ventanas, con una computadora y un equipo de trabajo; me limita, me estanca, me opaca y hasta me deprime. Soy una persona que le gusta estar en diferentes lugares, hacer muchas cosas, conocer sitios nuevos, aprender de mi alrededor, observar el entorno y lo más importante, sentirme libre ya sea en un parque rodeada de la naturaleza o en una cafetería con una estantería de libros. Además de levantar mi estado de ánimo, impulsa mi creatividad y son más eficiente.

Por más de cinco años utilicé mi casa como oficina, pero sentía que algo le hacía falta a mi vida y aunque conocía la respuesta, no tenía el valor ni el dinero para obtenerlo. Me refiero a viajar.

Hace unos meses me contrataron en una empresa de marketing como responsable de redacción y mientras sufría por estar privada de mi libertad mientras sentía como poco a poco el tener que cumplir un horario y estar ocho horas dentro de cuatro paredes me robaba la energía, redescubrí que esa no es la vida laboral que deseo y que tanto trabajo me cuesta llevar a cabo. Me encuentro en un momento y un lugar en el que deseo escribir y vivir de ello, incluso deseo financiar mis viajes con esa pasión que tengo por la escritura, pero lamentablemente la situación a mi alrededor no se presta, no me ayuda mucho a llevar estos sueños a cabo, por lo que buscar alternativas que alimenten estas metas es cansado, criticado, solitario y depresivo.

Siempre me había preguntado ¿Cómo le hacen esas personas que recorren el mundo?, ¿En dónde trabajan como para tener el ingreso o las vacaciones para estar de un lado a otro? La respuesta llegó cierto día, mientras buscaba información sobre cómo ganarse la vida viajando, que me topé con un término desconocido para mí pero que respondió a todas mis preguntas y que me abrió un nuevo sendero en mi vida el cual quiero seguir.

¿Qué es un Nómada Digital?

Ser un nómada digital es una persona que trabaja a distancia con algún negocio o actividad que involucre herramientas digitales. Es un profesionista que utiliza las nuevas tecnologías para trabajar. La diferencia con los freelancers, es que un nómada no tiene lugar fijo de trabajo ya que puede recorrer la ciudad en busca de algún parque, una biblioteca o una cafetería donde pueda sentarse a gusto para hacer su trabajo.

Sus herramientas de trabajo consisten en tecnologías como internet, laptops, Smartphone o tabletas para poder hacer el trabajo, además de utilizar cámaras fotográficas o de video como una herramienta más.

Y así como el nómada digital puede trabajar en cualquier parte mientras tenga conexión a internet y un espacio especial para poder colocar la laptop, significa que puede laborar en cualquier parte del mundo. Normalmente, los nómadas se distinguen por ser bloggeros, pero esto no es estrictamente necesario. Si bien es un método para darte a conocer, no es necesario tener un blog al menos de que te apasione escribir como a mí. Por otro lado, tampoco es necesario ser un escritor de viajes, hay muchas otras maneras de ejercer este estilo de vida:

  • Escribir
  • Fotografía
  • Cursos en línea
  • Diseño
  • Creación de páginas web
  • Desarrollo de apps
  • Traducción
  • Ilustración
  • Ventas
  • Periodismo

Un nómada digital vive de su trabajo y mantiene sus viajes. Es necesario reconocer que no está de vacaciones y que deberá recorrer el mundo más lento, sin prisas y sin horarios fijos. El punto no es estar cambiando de lugar cada dos o tres días, pero sí conocer la ciudad en la que en ese momento estás de visita ya que se debe pensar dónde se dormirá, donde comer y donde trabajar.

Muchos nómadas optan por las oficinas coworking, que son oficinas donde los freelancers o nómadas visitan para trabajar gracias a que tiene la facilidad del internet y de un espacio seguro para poder ejercer las actividades, además de conocer a otras personas que realizan lo mismo y colaborar entre ellos.

Mi comienzo como nómada digital

Cuando terminé de empaparme de información quedé fascinada con el término ya que siempre que trabajaba como freelance deseaba realizar lo que me apasionaba pero en el extranjero mientras escribía y conocía algún país lejano. Ciertamente este sentimiento creció cuando visité Japón, deseaba con todas mis fuerzas regresar al país mientras recibía algo a cambio por lo que más me gusta hacer: escribir.

Pero no tenía idea de cómo empezar, qué necesitaba, si una vida así era viable, qué tan riesgoso era o qué tan problemático sería. Gracias a la información obtenida me percaté que esa idea que tenía en mi cabeza no era tan descabellada como pensaba aunque sea necesaria mucha paciencia, determinación, organización y tiempo.

En ese momento decidí comenzar con mi vida nómada aunque esto significara arriesgarme al perder algunas cosas y ganar otras, a darle un giro a mi vida de 360° e ir paso a paso en este nuevo camino.

Lo primero que hice fue hablar con los jefes para que me dejaran entregar los escritos de forma independiente. Después de algunas pláticas, acuerdos y elogios, accedieron a mi petición. Gracias a esto tendría un ingreso fijo mensual y podría realizar mi trabajo donde yo quisiera, pero sobre todo me dedicaría a lo que más me interesa en este momento: el libro sobre mis dos viajes a Japón.

A diferencia de cuando era freelance, decidí que no trabajaría en casa, tenía que moverme, conocer y explorar, de alguna forma tenía que comenzar como una persona nómada: viajando por todos lados con mi trabajo al hombro.

Mi primera semana como nómada digital

He de confesar que decidí comenzar esta experiencia en la Ciudad de México ya que tengo algunas razones de peso como deudas, miedos y apegos que por ahora no me permiten aventurarme a salir del país y sinceramente, la primera semana, sentí que no avanzaba nada. Me azotaron millones de dudas, se me complicó un poco.

Al principio busqué una oficina coworking bonita y barata para poder trabajar y aunque no necesitaba el internet al 100%, quería un sitio seguro y estable por si no tenía idea de dónde trabajar o qué hacer. Este lugar está en el Centro de Coyoacán y se llama Aldea Coworking. Tiene servicio de internet, café y té; refrigerador, horno eléctrico, salas de juntas, un jardín y unas vistas preciosas del kiosco y sus alrededores.

En este lugar realizo los escritos de la empresa de marketing, reviso las redes sociales de mis blogs, hago diseños y las ilustraciones para mi libro y hago lo correspondiente para mantener a flote todos mis proyectos.

Pero al salir de esta oficina venía la parte divertida ¿A dónde voy?, ¿qué hago ahora?

Esta parte de ser nómada digital me causó muchos problemas porque no sabía a dónde ir y me daba miedo viajar con la tableta encima. No estaba acostumbrada a detenerme en algún lugar para ponerme a escribir o a buscar algún sitio donde pudiera trabajar libremente. Además, ese deseo de querer quedarme en casa y trabajar desde ahí me invadía como un veneno terrible, porque sabía que no trabajaría, que perdería el tiempo en algunas otras cosas. Esa semana el día se me hacía eterno, me presionaba porque no salía de la oficina coworking, porque no conocía mi alrededor.

Me estaba bloqueando y me aterré tanto que llegué a pensar que algo así no era para mí, pero todo cambió.

El camino de mi vida nómada

Lo importante como una persona nómada digital es acostumbrarse y a estar consciente de que cualquier lugar puede ser bueno para trabajar. Después de esas dos terribles semanas, volví a leer los consejos de una nómada digital llamada Aniko. Ella explica hace hincapié sobre el Slow Travel, que debemos encontrar un lugar para trabajar y movernos lentamente.

Con el paso de los días, comencé a trabajar en diferentes parques, escribiendo los relatos de mi libro “Diarios de Japón” y confieso que adelanté muchísimo, después me iba a algún café o incluso una plaza comercial para sacar la tableta y trabajar en alguna otra cosa. Por ejemplo, el taller online de escritura que estoy impartiendo en este momento lo escribí en una plaza comercial, en la sección de comida rápida, ya que hay mesas e internet gratis y es más seguro sacar la laptop o el celular en este lugar, por otro lado me di cuenta de que no era la única que lo hacía.

He investigado sobre bibliotecas públicas para recorrerlas y trabajar desde sus paredes rodeadas de libros tal vez por dos semanas. El consejo de Aniko es no cambiar de lugar cada dos o tres días, pero si puedo visitar un museo o ir al cine mientras escribo en una libreta, el lugar no importa, siempre y cuando exista un asiento para poderme sentar.

Actualmente ya casi son dos meses que comencé a recorrer las calles de la Ciudad de México, algo que me ha servido mucho porque he conocido lugares que no sabía que existían, he encontrado parques seguros, cafeterías diferentes y lugares mágicos. He cumplido con mi trabajo, he adelantado mucho mi libro y me estoy preparando para dar otro paso, tal vez visitar un estado de la república para después salir al mundo, pero sobre todo, estoy conociendo la Ciudad que, aunque lleve viviendo en ella toda mi vida, hay sitios, personas y experiencias que nunca hubiera tenido si no me hubiera animado a empezar esta nueva vida.

Por momentos se me hacen largas las horas o no quiero trabajar, no escribir ni hacer nada, incluso no quiero ir a ninguna parte y deseo quedarme en casa y levantarme tarde, pero todo es parte de un proceso, sólo debo aprender de ello.

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