Diarios de Japón, primer viaje

Haber visitado el país del sol naciente por primera vez fue una experiencia llena de dudas, miedos, dudas, preguntas, algunos errores y sobre todo, una cantidad inimaginable de experiencias y aventuras que viví desde el primer momento en que supe que haría ese viaje, hasta que llegué a casa, después de una semana, con una cruda de los mil demonios y un jetlag que no le deseo a nadie.

Tal vez muchos de ustedes que me están leyendo en este momento no tenga ni idea de cómo es viajar a Japón, se están preguntando qué tan complicado es, cómo es la vida allá o lo que se necesita para pasar unos cuentos días en ese país tan lleno de todo, dónde puedes explorar y encontrarte de todo: hasta lo más tradicional, cultural y antiguo posible, hasta la locura más descabellada, la moda exagerada y la tecnología, seriedad y vida mecánica que asusta a cualquiera que pisa el país no sólo una vez, sino siempre que uno recorre sus calles.

Es por eso, que después de dos años de haber pisado Japón por primera vez decidí escribir sobre todo lo que viví en esa aventura que duró poco, que no disfruté al cien por ciento, pero que me dejó maravillada y con una enseñanza tan profunda no sólo sobre el país, sino interna, emocional, psicológica, personal y profesional.

Diarios de Japón, como ya lo he mencionado en otras entradas, no es otra cosa que mi experiencia antes, durante y después de los viajes que realicé, con el ingesu en los labios y como mi alrededor me dio a entender. Muchos piensan que este escrito es una guía, y puede que lo sea, ya que hablo de lugares, cómo utilizar el metro, restaurantes, cómo no perderte en el país, los errores que puedes cometer, el metro o el uso del dinero, pero principalmente, este diario, es retratar la forma en que vi el país, la forma en que viví el viaje; lo que me gustó y lo que no, las sorpresas que me llevé, las decepciones que sufrí, las lágrimas que vertí, las risas que expresé, los errores que cometí; mi percepción de las personas, de las calles, del metro y la conexión que sentí con Japón desde que mis pies pisaron suelo Nipón.

Con Diarios de Japón deseo que el lector se divierta o sufra con mi visión, con un ser humano que tiene miedos, dudas existenciales y un cariño especial por el país y que cumplió su sueño de visitar Nipón. Deseo que mire el país con mis ojos, con mi experiencia y que se dé cuenta de que arriesgarse y tomar decisiones son la clave para sentirse vivo, que los errores te hace más fuerte en un país extranjero, que las aventuras vividas quedarán siempre en el recuerdo y que se animen a viajar, tal vez no a Japón, pero que todos tenemos miedo, todos perdemos confianza y todos nos encontramos con nosotros mismo de alguna u otra manera.

Hace algunos días terminé, por fin, de pasar en limpio todos los tachones de mi libreta ya que me fascina escribir a mano. Terminé de escribir en la computadora el primer viaje, la primera aventura y ya estoy revisando la edición, la redacción y todo eso tan pesado que es recortar, agregar, tirar y arreglar un texto. En verdad es tedioso y muchos escritores estarán de acuerdo en que da mucha flojera este proceso, pero ya lo estoy haciendo, ya estoy a un paso más de terminar este proyecto que tanto me apasiona y que tanto quiero contar por todo lo que mencioné arriba.

Ahora tengo que escribir el segundo viaje y ese estará complicado de pasar en limpio y de corregir ya que, fueron tres semanas y viví en esa segunda oportunidad un millón de aventuras que te encantará leer.

Es verdad que le estoy colocando mucha pasión a este libro, mucho de mí en cada una de las palabras, en cada frase y en cada experiencia, pero creo que eso es lo que te gustará de mi novela, que verás a una mujer, a un ser humano, con una locura impresionante en su interior y con una carga emotiva que te hará querer cerrar el libro, comprar tu boleto de avión y experimentar esas aventuras en carne propia. Sólo no te olvides de llevar mi libro, ya que podrás leerlo en el avión o en tus viajes en tren bala y me sentiré muy honrada de que mi experiencia sea de tu ayuda: ya sea para conocer lugares o tener conocimiento del metro, o para saber lo que no debes de hacer cuando estás en ese país tan maravilloso, llamado Japón.

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