Reseña: Mientras Escribo de Stephen King

Hace tres años, cuando realmente comencé a enfocarme al mundo de la escritura, a estudiar y aprender de ella, me di cuenta de que muchos autores escribían sobre la pasión de escribir y que además, daban consejos que ayudan mucho y que son tan ciertos como el hecho de que esté escribiendo esta reseña. Al principio, estos me parecían complicados, difíciles e imposibles de llevar a cabo, pero con la práctica y estudio me di cuenta de que no eran tan descabellados como parecían, que la verdad todos esos consejos salían solitos después de escribir continuamente. En verdad, es una belleza estar de acuerdo con lo que cierto autor menciona sobre la escritura, no sólo con palabras o la mente, sino con el corazón. Afirmar con la cabeza y sentirte orgullosa de que esas palabras que menciona el escritor, sean las mismas que tú sientes, que aplicas y que amas.

Eso me pasó cuando leí “Mientras Escribo” de Stephen King, libro que me regaló mi hermana para ayudarme en mi camino como escritora. Muchas veces leí citas que provenían de este libro, pero nunca había tenido la oportunidad de sumergirme en él hasta hace algunas semanas y confieso plenamente, que lo he disfrutado muchísimo, me ayudó bastante y que lo utilizaré como referencia en mis talleres, en mi vida y en mi escritura. Lo digo desde ahora, gracias King por esta magnífica obra.

Mientras escribo

Como dice el título, este libro es para los que amamos escribir y queremos un empujoncito en este camino tan lleno de piedras (algunas grandes y otras pequeñas; otras volcánicas y otras de colores como las que se usan en las peceras) de un escritor grande que ama escribir y no lo digo yo, lo dice él en su libro, con sus palabras y la pasión que le impregna a cada letra, frase y párrafo.

Mientras escribo no es una guía, tampoco es un manual de ejercicios, aunque sí tiene algunos ejemplos; es una charla con un escritor veterano que te cuenta su vida y el cómo llegó a ser escritor, cómo nació su pasión y el por qué escribe como escribe (y lo que escribe).

Perdona Stephen, pero “Mientras Escribo” es sentarse una tarde con un sabio abuelito, en una cafetería rodeada de libros, con ese olor a libro antiguo y una reconfortante taza de té negro (porque lo amo) para escuchar las anécdotas de vida y experiencia de tan distinguido hombre (porque también lo amo jaja). No es una clase o un taller, es sumergirse en un mundo de historia y aprendizaje sobre la escritura llevada de la mano de un apasionado por escribir, de alguien que realmente ama lo que hace y, lo vuelvo a repetir, que se nota.

Stephen te lleva de la mano por el camino del escritor, desde las herramientas necesarias como el vocabulario, la gramática y el estilo, hasta la revisión, corrección y la salida del texto al mundo. Con palabras directas, poéticas y hasta sarcásticas, King enamora al lector, y escritor, que desea emprender y continuar con este camino que tanto amamos; resuelve esas dudas que siempre tenemos  y que todo escritor posee, aclara tu mente y te reta a continuar con esta pasión, sino, siempre puedes seguir lavando tu coche (yo sólo cito sus palabras).

Habla de temas como los párrafos, diálogos, narrativa y el engorroso (aunque él lo ama) proceso de corrección de un texto, todo basado en su experiencia y alentando a que escribas, a que veas que este proceso tan hermoso no es tan difícil como parece, que todo debe salir natural y ser sincero con uno mismo al momento de contar una historia. Nos platica las veces en que lo rechazaron, en que dejó borradores enteros en el cajón; cuando estuvo a punto de tirar la toalla y cuando creía que lo que escribía era una “mierda”. Literal, es un pensamiento que todos nosotros tenemos todo el tiempo ¡Hasta los grandes también tienen ese miedo! pero siempre con un tono natural, apasionado, fácil y hasta relajante.

Cuando terminé de leerlo, o nuestra cita en el café llegó a su fin, reafirmé muchas cosas que ya sabía, aprendí muchas, muchísimas otras y entendí que el proceso de escribir sale del alma, es un pedazo de nuestra esencia colocada en el papel. Todos esos miedos y dudas me las resolvió de una forma humana, sencilla y directa. Nosotros los escritores tendemos a complicar las cosas, a creer que lo que hacemos está mal o buscamos maneras de que nuestros textos brillen sin entender que mientras lo que contemos sea honesto y sencillo, nuestra novela, cuento o narrativa lucirá por sí sólo.

Uno de los ejemplos que más me gustó fue el de la palabra “dijo” al final de un diálogo. En algunos casos queremos adornar la forma en que nuestro personaje habla o se dirige a otras personas, incluso utilizamos adverbios para embellecerlo. Stephen está en contra de los adverbios. Menciona que, con el contexto, el lector debe saber la forma en que el personaje está hablando, por lo que no es necesario usar adverbios u otras palabras que se refieran al “dijo”. Su frase memorable para resumir todo lo que acabo de explicar es: ” Escribir adverbios es humano, pero escribir “dijo” es divino”.

Tiene muchas citas como esta, frases que subrayé (con lápiz porque no soy mucho de rayar mis libros [a decir verdad, creo que es el primer libro que subrayo]) y los anoté en una libreta. Toda la valiosa información que King nos regala en este libro es, así como dice él, divina y no exagero, para alguien, cuya pasión es escribir, cuya forma de sanar es escribir, cuyo destino en el mundo es escribir. Mientras Escribo de Stephen King fue un regalo que llegó a mis manos en el momento justo de mi carrera como escritora.

Si te encuentras en el proceso o deseas empezar el camino de la escritura, recomiendo ampliamente que lo leas, que le invites un té o un café, que lo lleves de paseo por una librería o por un parque y que lo sientas, lo disfrutes y sobre todo, que lo adoptes, así como hice yo.

Algunas citas

Les dejo algunas de las citas que saqué del libro. Fueron muchas, sólo les dejaré unas diez. Lo mejor será que ustedes las encuentren y las descubran cuando inviten a Stephen King para que les hable sobre su amor por escribir.

—Las buenas ideas narrativas surgen de la nada. De repente se juntan dos ideas que no habían tenido ningún contacto y procrean algo nuevo. El trabajo del narrador no es encontrarlas, sino reconocer cuando aparecen.

—Escribir es una labor solitaria, y conviene tener a alguien que crea en ti. Tampoco es necesario que hagan discursos. Basta, normalmente, con que crean.

—La mejor manera de aprender es leyendo y escribiendo mucho.

—Escribir es seducir. Hablar con gracia.

—Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho.

—Si no tienes tiempo de leer es que tampoco tienes tiempo, ni las herramientas, para escribir. Leer es el centro creativo de la vida de escritor.

—Las historias son reliquias, fragmentos de un mundo preexistente que no ha salido a la luz. El trabajo del escritor es usar las herramientas para desenterrarlas.

—La clave de escribir diálogos buenos, como en todos los aspectos de la narrativa, es la sinceridad.

—Tú seguro que tienes tus propios pensamientos, tus propios intereses e inquietudes, y seguro que han surgido de tus experiencias y aventuras…deberías usarlos en lo que escribes.

—Alguien, cuya identidad no recuerdo, escribió que en el fondo todas las novelas son cartas a una persona. Pues oye, estoy de acuerdo.

 

Deja un comentario