Poesía: La estación de tren

Y paso por la estación de tren,
aquella por donde vives
y alzo la mirada
como si me esperases.

Con un libro entre las manos,
escribiendo algún poema en tu nombre,
tal vez tomando la siesta
o con la música en los audífonos a todo volumen.
Pero siempre que paso por la estación de tren,
aquella por donde tú vives,
alzo la mirada
como si me esperases.

Algo dentro de mí lo sabe,
me llama y te busca,
se pierde vagamente
en las letras del nombre,
aquel que brilla con odio
por ser la estación de tren
cerca de donde vives.

Miro hacia el andén
con la esperanza de verte,
y sólo por un segundo
imagino que estás ahí,
aguardando el tren
en el que yo me encuentro
como si me esperases.

Lo evito y me concentro
en alguna otra cosa.
Me hago la loca
o desvío la mirada
para no buscar entre las personas
tu silueta,
tu sombra o tu esencia;
porque siempre que paso
por la estación de tren
aquella cerca de donde tú vives
vuelvo a levantar la mirada
tontamente,
torpemente,
así como si me esperases.

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