Poesía: Mi primero libro, Espejismos, ya es una realidad

Quince años atrás, cuando empecé a escribir, nunca creí que llegaría a publicar un libro, que sería capaz de terminarlo, reunirme con alguna editorial, que poco a poco tomara forma y que se imprimiera para el uso y lectura de muchos. Hace tiempo escribí un poco sobre mi proceso de escritura y crecimiento, pero me gustaría contarles también todo eso que pasé para llegar a este libro, para ser la escritora que soy y lo que me falta por aprender; pero en esta entrada me quiero dedicar a mi primer hijo, mi primer libro; a ese ser que le di vida con lágrimas, miedo y risas; a ese pequeño que vi nacer, crecer y que ahora se encuentra en la búsqueda de su camino. Me refiero a Espejismos.

La semana pasada me reuní con mi editora ya que ella tenía unos paquetes que darme. Mi mamá me llevó en coche al lugar de la cita y cuando se estacionó la lluvia hizo su presencia de manera violenta y descontrolada. No podía salir. Después de media hora un taxi se detuvo frente a nosotras, la lluvia seguía cayendo como si fuese un diluvio y mi editora salió presurosa con una maleta en las manos. A pesar del agua, salí sin importarme nada, no quería que se mojaran mis preciosos libros, por lo que a gran velocidad los subimos al coche sin que estos sufrieran daño alguno, al contrario de mis pies, que se mojaron debido a los charcos y porque se me ocurrió utilizar flats.

Ese día no pude abrir las cajas. Tuve que esperarme al día siguiente y como si Santa Claus me hubiera visitado en pleno junio, saqué los cinco envoltorios que pesaban un poco, pero que contenían todo un mundo lleno de historia: el primer tiraje de mi primer libro.

Al momento de abrirlos, revisarlos, olerlos y sentirlos, la emoción me visitó en forma de lágrimas. No podía creer que todos esos libros habían salido de mí, de mi corazón, de mi mano al sostener la pluma. ¿En serio yo había escrito todo eso? ¿En serio mi nombre aparecía en la portada de ese libro que se veía y olía maravillosamente? No podía ser cierto. Pero sí, sí que lo era. Cada verso, cada ilustración, cada dolor depositado en 200 poemas románticos, frases y pensamientos; cada sonrisa y cada sentimiento mío estaban manifestados a lo largo de 256 páginas. Alguna vez soñé con ese momento, en el que sostenía con mis manos un libro mío, repasaba sus páginas para leer lo que yo misma había escrito, abrazaba ese objeto con cariño, ya que había salido de mí…y se cumplió. Espejismos ya es una realidad.

Después de saber que mi sueño se había cumplido, comencé a disfrutarlos, a sentir su portada suave y a oler su contenido. Ese aroma a libro nuevo es una droga, pero oler tu propio libro es como llegar al éxtasis. Empecé a acomodarlos por montoncitos de diez, luego de cinco, a meterlos en una caja, a dejarlos encima de la mesa. ¡No sabía qué hacer con ellos! Se veían tan mágicos y resplandecientes que por un momento quise colocarlos todos en una vitrina y admirarlos por la eternidad. Pero no, deseo que cada línea y emoción sea compartida con ustedes, que rían y lloren conmigo; que odien el amor y lo amen como yo; que generemos empatía debido a un corazón roto o a un amor más allá del entendimiento. Fue cuando empecé a meterlos en sus respectivas bolsas.

Parecía una especie de ritual. Meter el separador, ¡sí, contará con un separador especial! abrir la bolsa de plástico, meter el libro y cerrarlo con el pegamento incluido. Todo sincronizado, sin imperfecciones, sin errores para que quedaran como objetos antiguos en un museo. Ese proceso lo repetí una y otra vez mientras los acomodaba en la mesa de mi casa por montoncitos de cinco en cinco. En ocasiones leía un poema, una parte de los agradecimientos o miraba una ilustración.

También, empecé a firmar, con una dedicatoria especial, a todos los que fueron adquiridos en preventa, sin ellos no hubiera podido juntar el dinero para la impresión, por eso tienen algo de mí hacia ellos. Las palabras fueron saboreadas, la pluma escogida meticulosamente y hasta las estampitas que utilicé para no juntarlos con los otros, fueron pensadas dependiendo de la persona a la que iba dirigida.

Me tardé un día en hacer todo ese ritual. Con música de fondo y un poco de lluvia, cada libro fue colocado en su bolsa con mucho, mucho cariño para la persona que lo leerá en un futuro. Ahora están acomodados en un librero el cual observo, paso mis manos por ellos, saco alguno y sonrío con la esperanza de que su lector lo disfrute tanto como yo al momento de que Espejismos comenzó a tomar forma hasta el día de hoy.

Esto aún no termina ya que comenzaré con presentaciones, lecturas y búsqueda de reseñas para que Espejismos se conecte con más personas, ya que todos, en algún momento, hemos sentido lo que esos poemas retratan. Todos hemos amado con intensidad y hemos llorado con el corazón destrozado. Para todos ustedes, Espejismos los acompañará en esos sentimientos.

Si desean adquirir el libro mándenme un correo a roseeletters@gmail.com para darles los datos bancarios. El costo es de $200 y es válido sólo para la República Mexicana. El envío no está incluido en el precio.

Y ¡ah! como nota especial, yo encargué mi propio libro de Espejismos. Este es diferente en sólo algo pequeño, pero tan enorme que si cayera en las manos equivocadas se podría crear un apocalipsis. Me refiero a que en este, el cuál sólo existe uno en toda la galaxia, viene el verdadero nombre de la persona que me inspiró a escribir estos poemas. El hombre al que amé, al que quiero y el que me rompió el alma en mil pedazos. Sí, en mi libro viene su nombre completo, en el de ustedes, podrán encontrar su seudónimo, aquel que aparece en muchas de mis historias y que aún me sigue inspirando. ¿Verdad, Jacek?

 

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