Poesía: Presentación de mi primer libro Espejismos

El pasado 24 de junio por fin se celebró la primera presentación de mi libro de poesía romántica Espejismos. Y aunque todo salió de maravilla, llegar a ese día fue toda una aventura.

Como saben, Espejismos lo terminé de escribir hace tiempo; la búsqueda de editorial fue relativamente fácil ya que conocía a la directora, Catalina Miranda, gracias a los talleres de creación literaria que tomé hace dos años. Pero el primer obstáculo llegó cuando me dijeron el precio para poder imprimir los cien libros de inicio. ¿De dónde iba a conseguir semejante cantidad? Creí que mi deseo de publicar el libro se atrasaría más por la falta de recursos económicos. Pero la solución llegó rápido: mi tío me prestó la primera mitad para que el trabajo editorial, corrección y diseño del libro empezara a tomar forma. ¿Y la otra mitad? Salió gracias a que empecé a mover el libro en preventa, hice un evento de pre-lanzaiento y le hice publicidad antes de que el libro estuviera impreso con la finalidad de que lo recaudado sirviera para que éstos vieran la luz. Cuando logré juntar todo el dinero, el texto y las imágenes estaban registrados en derechos de autor y todos los filtros de revisión ya se habían completado, lo único que podía hacer era esperar.

Después de lo que parecieron siglos, los libros llegaron para ser empaquetados y distribuidos a todos los lectores. La presentación estaba a la vuelta de la esquina, pero otro obstáculo se hizo presente: la fecha y el lugar. 

Atrás del gran día

No quería atrasar más la fecha de salida del libro, sentía que si no lo hacía pronto, los libros se quedarían ahí y las personas que habían pagado por el con un adelanto tendrían que esperar más de lo que ya habían perseverado. Tenía un lugar en mente, una casa de cultura en Coyoacán que me gusta mucho, por lo que marqué para apartar lugar sin saber que sería imposible hacerla ahí. ¿Por qué? En primera porque no prestaban lugar los fines de semana y en segunda (la más importante de todas) me cobraban cerca de tres mil pesos por hacer el evento ahí. ¡Tres mil pesos! ¿De dónde iba a sacar el dinero? Con qué trabajos y junté para imprimir Espejismos como para gastar esa cantidad de dinero. Sinceramente, no podía costearlo.

Lo bueno fue que conocía una casa de té en la colonia del Valle. Lugar en el que comenzaré a dar talleres de creación literaria los jueves a las 6:30 a partir del 12 de julio. La casa de té se llama Té Cuento y como deseaba que mi presentación se llevara acabo el domingo 24 de junio, hablé por teléfono para apartar el lugar y la hora. Me dijeron que sí.

Inmediatamente me puse a hacer las invitaciones para el evento. Las personalizadas eran para los que me ayudaron a imprimir el libro gracias a su donativo. Después estuve enviandolas, hablando por teléfono, subiendo la información a mi Facebook y al de la casa de té y haciendo ruido por todos lados. Como quería que la presentación fuera diferente y con algo que resaltara mi personalidad, busqué músicos para que acompañaran mis poemas con algunas piezas en vivo, pero nadie de mis conocidos podía; por lo que decidí invitar a una amiga que baila hawaiano para decorar la poesía con los movimientos tranquilos, delicados y hermosos de las piezas musicales.

Los poemas para leer ya estaban escogidos, la música y el lugar; además del restaurante al que iríamos después de la presentación, pero sobre todo los invitados: cerca de treinta personas que asistirían para escucharme leer, para saber más de Espejismos, para conocerme como autora y mi primer libro. El sábado en la noche no pude dormir, pesadillas me invadían donde el tema más importante era el que no cabrían en la casa de té. Y así fue.

Empieza la presentación

Llegué con anticipación para probar todo, pero en un domingo a medio día es normal que los restaurantes y cafeterías estén llenos. No fue la excepción y cuando más invitados empezaron a llegar y el lugar estaba a reventar, me empecé a estresar. Mis pesadillas se estaban cumpliendo.

Como pudieron se acomodaron, como pude me acomodé, como se pudo la presentación de Espejismos comenzó y Catalina, mi editora, empezó a hablar. Más personas llegaban al lugar y mis nervios se incrementaban con el paso de los minutos, mis manos empezaron a temblar y creí que la voz no me saldría cuando tuviera que pararme frente a todos para hablar. Mi amigo escritor Eliu dedicó palabras bellísimas a la obra y mi maestra Martha hizo lo suyo porque conoce mi trayectoria como escritora. Cuando fue mi turno, sentí mi cuerpo de plomo, pero con todas las fuerzas que tengo en mi interior, las cuales se ven reflejadas en cada verso de Espejismos, me ayudó a declamar mi creación frente a más de treinta personas, algo que nunca había hecho con anterioridad debido a mi pánico escenico, algo horrible, pero placentero al mismo tiempo.

Ilusión, sueño, soledad y penumbra fueron acompañados con bailes mágicos, alegría y tristeza; con la magia puesta en cada una de esas letras ya que cada sentimiento, dolor y emoción son reales; son una parte de mi alma, experiencia y corazón colocada en los versos, en las rimas, en los trazos de las ilustraciones y en cada hoja. No supe si logré transmitir eso cuando estuve frente a todos los que me escuchaban con atención, si llegué a sus corazones o moví algo en su interior, pero si algo puedo mencionar, es que los aplausos que escuché al final, fueron como el punto final de Espejismos, cuando la pluma rozó por ultima vez el papel, como ese olor a mi libro nuevo cuando lo abrí por primera vez.

Al finalizar la presentación, la sesión de firmas, fotos, abrazos y cuchicheos llenaron la casa de té. Los nervios se tranquilizaron para darle paso a mucha, pero mucha hambre. Entre risas y felicitaciones, platiqué con mis invitados, firmé sus libros con agradecimiento por el apoyo y me tomé tantas fotografías como quisieran, y eso que en verdad odio las fotos. Al concluir fuimos a un restaurante japonés porque tenía ganas de ramen (como todos los días) y porque deseaba con todas mis fuerzas probar los sake mojitos. Volvería a tomarme cinco en cualquier momento.

Ya sea por el alcohol, las risas, la tranquilidad, la calma después de los nervios o todo en conjunto, esa noche llegué a dormir, pero la aventura de Espejismos aún no termina. Quiero llegar a muchos corazones, a muchas almas y personas que se han enamorado, amado, decepcionado y destrozado gracias al amor.

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