Poesía: No es decirte adiós para siempre, es un adiós para esta vida

I

Pudo haber sido
cualquier estación del año;
primavera o verano
es cosa del pasado;
otoño o invierno
un regalo secreto,
apareció en el cielo
tu nombre junto al viento,
un alma que buscaba otra
sin saber lo que esperaba,
una persona que al principio odiaba
dentro una conexión estallaba.

No fue casualidad conocerte
tal vez ni el destino tenía tanta suerte
el universo no es cómplice
de la forma en que los campos florecen.
Una fotografía fue más que suficiente
para no dejar de verte,
la luna que despierta
después de la bruma
de un color ocre.

“Sé que te gustará una persona”
fue lo que me dijeron una tarde
de risas y ramen.
“Es del tipo de hombre que te gusta”
¡Qué razón tenía!
eras como una elfa
o así te llamaban mis amigas.
Una especie de hechizo
lanzaste al infinito
la primera vez que pude conocerte
y de tu vida quise formar parte.

Existen situaciones reales,
de películas y arte
como al principio no soportarte,
eras una persona desesperante.
Eso dicen algunos
“te gusta quien al principio es insoportable”
así es el destino
nadie puede desafiar su suerte.

El problema no era ese
estaba prohibido mirarte
así como Orfeo
quien no podía girar el rostro
para ver a Euridice.
Enamorado estabas tú
de alguien muy cercano a mi,
comparte la misma sangre
y hasta puedo presumir
que estuve ahí
en el momento que llegó al mundo
para seguir adelante.

¡Qué triste podía ser mi fortuna!
al ser feliz con sólo de lejos mostrarme,
el sol que espera a la luna
la arena que del mar nunca será parte.
Ese fue siempre el problema
en todo este poema
aunque más bien sería
la forma en que escapas
cuando un problema llega
y nunca has sabido combatirla.

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