Vida Diaria: soy una persona Tsundoku

El sábado pasado fue el círculo de lectura mensual que espero comience a ser un éxito. En esta reunión hablamos de varios temas, pero el que más me gustó, porque se adapta mucho a mí y a todos los lectores y amantes de los libros, es sobre las personas Tsundoku.

Ser una persona tsundoku

Es un término japonés que se relaciona con las personas que comprar libros, o materiales de lectura, los acumula y los deja amontonados en cajas, escritorios, estanterías, mesas y hasta en el suelo, pero sin leerlos. ¿Te suena conocido?

Como una persona que ama leer, el término me queda como anillo al dedo aunque a veces me ponga a pensar en todos los libros abandonados que tengo en casa, pero —y ustedes me entenderán—existe un placer indescriptible, casi mágico, así como el Felix Felicis de Harry Potter, que siento cada vez que entro a una librería y salgo con mínimo un libro de ella.

Es un proceso divino: mirar los libros en los estantes, leer sus contraportadas, mirar sus portadas y si se puede, leer un fragmento del texto en su interior. Después viene la adquisición, llevar no sólo uno, sino cerca de tres a cinco libros en las manos, sacar la tarjeta de crédito (es peligroso entrar a una librería con una tarjeta), pagar y cargar la bolsita cuyo contenido es más preciado que el oro mismo.

La gloria viene después: llegar a casa, desenvolver el libro con cuidado, como si fuera un ser vivo, abrirlo y acariciar sus hojas, oler sus páginas, abrazar un nuevo mundo listo por ser descubierto…y después, dejarlo en la estantería y no abrirlo en meses o años para repetir el mismo proceso divino que he explicado. 

Y las compras continúan

Lo bueno de ser una persona tsundoku es entrar a tu biblioteca personal y sentirte orgullosa de tu colección de libros que crece más y más. Lo bueno de vivir en la casa de una persona tsundoku es que verás libros en las mesas, en la sala, tal vez en el baño; acumulados en las escaleras o en los sillones, lo que genera una decoración rústica y maravillosa. Lo bueno de conocer a una persona tsundoku es que podrás leer su colección siempre y cuando, o estés en su casa o prometas cuidarlos con tu vida, devolverlos y prestarle dos o tres para cubrir el espacio faltante.

Lo malo es que te quedas pobre toda la quincena o el mes por comprar libros. También, es malo porque acumulas y no lees los anteriores o ninguno de los adquiridos por querer comprar más. Otro podría ser que no te gustaron tanto como quisieras o en tu frenesí compras el tercer libro de una saga porque no sabías que era una trilogía y dejas el libro abandonado por no querer, o poder, adquirir los demás.

Mis comentarios finales serían que ser una persona tsundoku tiene sus ventajas y desventajas, pero es una experiencia muy bonita así como una etiqueta disfrutable y hasta apacible. A mí me gusta que me cataloguen así porque amo los libros y aunque no los leo tan rápido como me gustaría, estoy contenta de cumplir mi misión de leer cuarenta este año.

Por cierto, no dejaré de ser una persona tsundoku. Ser una acumuladora de libros es lo mejor que me ha pasado. ¿Y ustedes?

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