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Experiencia,  Inspiración

Inspiración: La tristeza como método para escribir

Se escucha feo e incluso a cliché, pero es la verdad, los sentimientos de tristeza y dolor me sirven más para escribir que los de felicidad y gozo. ¿Por qué? No lo sé, pero así es como funciona.

Si estoy triste escribo en lugar de llorar

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A veces puede que esté llorando mientras escribo, o llore y no escriba o esté redactando sin llorar; pero es un hecho de que cuando siento la tristeza fluir desde dentro, como si algo me comprimiera internamente, me encadenara y me abandonara en un lugar oscuro y sin salida; el dolor que acumula todo ese sentimiento hace que las palabras fluyan sin pensarlas, sin detenerme a revisar si la redacción es correcta o si repetí algunas palabras.

Una emoción tan fuerte como estar triste, sentir nostalgia o incluso ver, recordar, revivir y sentir algo tan maravilloso que provoca lágrimas, hace que los versos salgan sin planearlas.

Como ya he dicho antes, yo no estudié para ser poeta, no conozco las bases de la poesía; ni siquiera sé si lo que escribo puede ser considerada como tal, pero cuando comienzo a sentir esas lágrimas invisibles, la comezón dolorosa en el corazón y el cómo mis rasgos se caen debido al dolor, las imágenes llenas de palabras vienen a mi mente y las escribo como pueda, como sé, como me acomodo. 

Mi manera triste de escribir

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Murakami dice en su libro “De qué hablo cuando hablo de escribir” que él escribe como quiere, cundo quiere y de lo que quiere y le creo, adopto su manera de pensar porque yo soy igual. Cuando las palabras se forman con lágrimas en los ojos, con esa presión en el pecho y esos temblores por aguantar los sollozos; acomodo los versos como se me vienen a la mente y con la forma en que me gusta, con sonidos en mi cabeza, con estructuras inventadas, con figuras literarias que tal vez ni existen en la poesía. 

Es más fácil para mí expresarme de esa manera que con una novela o un cuento largo. Es más fácil agarrar una libreta y escribir dos o tres versos, versos que dicen mucho y que tienen escondidos sentimientos intensos.

Así fue como nació Espejismos. La tristeza era tanta que las palabras llegaron como tornados y mis manos solitas agarraron el lápiz, el papel y se empezaron a mover sin temor, sin precaución; sólo con la idea de soltar el llanto mediante palabras, abandonar el dolor gracias a las frases, curar el corazón roto con versos, eliminar todo llanto con rimas y poesía inventada por mí.

La importancia de estar triste

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Y lo más importante, es más fácil llegar a los sentimientos de las personas mediante la tristeza, eso es algo que aprendí en mi viaje a Japón en el que compartí con personas de Alemania, Dinamarca y Japón ciertos poemas de mi libro. Todos ellos coincidían en algo: yo he vivido algo similar, me haces recordar ese amor y dolor que sentí en el pasado y te lo agradezco.

La tristeza es así, sana a las personas, como a mí, que me ayuda a vaciar todo dolor. Me fortalece al momento de escribir, es más fácil para mí unirme a los sentimientos de alguien gracias a esta emoción, a darme cuenta de que todos han sentido de una u otra forma, la misma clase de dolor.

Y sobre todo, la tristeza es una manera de unir a las personas que de verdad disfrutan de estar tristes, así como yo, o en palabras de Marcus, un chico danés que conocí en mi viaje: es una tristeza feliz. Esa es la magia de escribir al estar triste.

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