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Reseña: Tolkien, la película (spoilers)

Hace mucho que una película no me conmueve tanto como lo hizo la de Tolkien. Sí, aquella que habla sobre la vida del gran escritor de fantasía; aquel que inventó un lenguaje; cuyas obras como El Señor de los Anillos o el Hobbit son extremadamente conocidas y comerciales. Sí, estoy hablando de ese Tolkien.

La película está en cines en estos momentos. Se estrenó el pasado 14 de junio en México por lo que, si eres fan de este gran escritor, te gustan sus libros-películas o eres un escritor que busca inspiración, entonces debes ver esta película no sólo una, sino unas dos o tres veces, como mínimo.

La historia detrás de una de las mejores sagas fantásticas

Antes que nada, quiero mencionar que, a pesar de que la película tiene guiños mágicos como dragones, historias fantásticas, sombras montadas a caballo e imaginación; la película es lenta, poética y en ocasiones un poco cansada si esperas ver batallas épicas entre Elfos, Hobbits, magos y anillos de poder. La película retrata al cine por ciento la vida de John Ronald Reuel Tolkien (J. R. R. Tolkien) desde que era un niño, la imaginación que tenía y su pasión por los idiomas. Conocemos el momento en que se queda huérfano, entra a estudiar, forma una hermandad con sus compañeros del colegio, conoce al amor de su vida y es parte de la primera guerra mundial.

En muchas partes del filme existen momentos mágicos que evocan a lo que ya conocemos de los libros de Tolkien. Una mezcla entre la realidad que Tolkien vivió en su momento, así como la imaginación que se desbordaba incluso en los peores momentos. Por otro lado, si has leído o visto las películas basadas en sus historias, podrás entender el por qué escribió lo que tanto nos fascina a pesar del tiempo que ha pasado desde que escribió el Hobbit a finales de 1920.

La hermandad, fantasía, amor y lenguaje como las bases de una gran historia

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La amistad es una parte clave dentro de la vida de Tolkien y es algo que vemos en sus libros. Tolkien formó, junto con tres amigos, una sociedad semisecreta conocida como la T.C. B.S., las iniciales del Tea Club and Barrovian Society. Esta sociedad pretendía salvar al mundo gracias al arte. Literatura, poesía, dibujo y música eran las artes que componían este club y, si lo trasladamos a los libros de Tolkien, en El Señor de los Anillos existe la “Comunidad del Anillo”; una hermandad compuesta por diferentes razas, pero con la misma ideología: salvar al mundo del mal.

Por otro lado, la fantasía siempre estuvo incluida dentro de la vida del autor. Su madre les leía, a él y a su hermano, cuento fantásticos. Tolkien imaginó escenarios secretos, mágicos y fuera de este mundo y los plasmó en dibujos y letras.

El amor que sintió por Edith Mary Bratt hizo que él creyera en princesas, hadas y Elfos cuya belleza existía fuera de este mundo. Además, gracias a ella, Tolkien entendió el significado del lenguaje, de crear historias; de ver poesía en el mundo que le rodeaba y sobre todo; a continuar con arte a pesar de los altibajos que tuvo en su vida, con Edith, con sus estudios; el dinero y sus amigos.

La lengua fue una parte importante en la vida del escritor. Desde niño amaba la manera en que su madre hablaba latín. Después él empezó a inventar sus propias palabras y a darle un significado no sólo a las letras; sino a lo que sentía, evocaba y experimentaba al decirlas, al expresarlas y al escribirlas. Gracias a eso, Tolkien pudo estudiar filología en la Universidad de Oxford. Gracias a eso él logró crear su propio idioma, idioma que utilizó en sus libros y que hasta la fecha existen cursos para aprender el lenguaje, gente que se reúne para entablar conversaciones con esa lengua y una fascinación por alguien que logró inventar no sólo una nueva forma de comunicación, sino un mundo entero, una mitología desde cero y una historia que muchos de nosotros seguimos amando.

La guerra como un motor para salvar al mundo gracias al arte

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Tolkien fue teniente segundo en el Ejército Británico que luchó en la Primera Guerra Mundial. Gracias a lo que vivió dentro de ella logró experimentar emociones que cualquiera de nosotros no conoceremos nunca. Muerte, odio, miedo; sentirse indefenso, abandonado, enfermo; desilusionado y preocupado por sus amigos que también estuvieron en la guerra junto a él.

Todas esas emociones fuertes lo ayudaron a construir las épicas batallas que conocemos gracias a sus historias; lo ayudaron a ser más humano, a no darse por vencido y a cumplir con lo que la T.C.B.S predicaba: salvar el mundo gracias al arte. Dos de sus amigos no salieron con vida, uno de ellos ya no fue el mismo. El más fiel de ellos, el poeta, dejó atrás un legado de poesía que necesitaba salir a la luz. El nombre del libro es “A Spring Harvest” y Tolkien, con el permiso de la madre de su amigo, escribió el prefacio del poemario.

Por otro lado, después de la guerra y con la oportunidad que le dio la vida de vivir, se dedicó a escribir aquella historia de magia y fantasía que tanto le dio vueltas en su cabeza. Le dio nombres a las razas, terminó el lenguaje, escribió El Hobbit; una historia de hermandad.

Su legado como escritor

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La importancia de Tolkien como autor de novelas fantásticas la conocemos muy bien. Sus libros, su influencia, su creatividad e imaginación, pero Tolkien, con esta película, dejó más que un camino dentro del género fantástico. Dejó inspiración, una huella, un motivo para que los escritores no nos rindamos ante las adversidades.

Es imposible, siendo una escritora que desea contar sus emociones, vivencias e ideas en papel, que no saliera de la sala de cine con lágrimas en los ojos. La película tocó muchas fibras sensibles.

Me gusta el Señor de los Anillos y todos los guiños de la película hacia esta historia de fantasía fueron fenomenales; pero descubrir la vida de un escritor, que luchó contra todo para escribir y realizar ese mundo tan maravilloso llamado Tierra Media; estudiar para crear criaturas fantásticas; dejar que su imaginación volara para empezar desde cero una mitología completamente nueva, así como distintos idiomas; hicieron que mi corazón temblara de emoción, de nostalgia, de vida.

La película me entregó más que la Historia del autor, me ofreció el apoyo de continuar escribiendo. Tolkien tardó muchos años, muchísimos para que sus libros fueran publicados y leídos, pero nunca se rindió. No tenía dinero, su corazón se le rompió en mil pedazos; quedó huérfano y hasta fue a la guerra y él nunca se dio por vencido, nunca dejó la pluma ni su pasión abandonados y opacados por todo el dolor que vivió. Tolkien siempre mantuvo la firme convicción de salvar al mundo con su arte, con sus escritos, con sus historias. Y lo hizo.

Una inspiración y un motivo para continuar escribiendo

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Tolkien, la película, fue una inspiración hacia mi carrera como escritora; un susurro que me dice suavemente “no te rindas”, “escribe”, “comunica tu pasión”. Con lágrimas en los ojos, aún ahora que escribo estas líneas, comprendí que no importan las trabas que se aparezcan frente a mí, que puedo lograr mi pasión si no me rindo, si continúo luchando por ello. Si un autor tan reconocido y amado como lo es Tolkien lo pudo hacer, a pesar de todas las adversidades, también yo puedo lograrlo.

Mirar nuestro alrededor; tomar prestado nuestro día a día; inspirarnos con los acontecimientos que suceden en la vida y darle forma a esas experiencias para formar una gran historia. Eso también lo aprendí de él. Su vida se convirtió en fantasía, en un mundo nuevo y si lo criticaron en su momento o le rechazaron sus escritos, al final él contó, como quiso y pudo, lo que deseaba contar.

Tal vez yo no sea la mejor escritora. Tal vez nunca logre tener el éxito que sus novelas tuvieron. Puede que jamás llegue a escribir como él o como otros autores reconocidos. Puede que mi literatura sea diferente y rebelde. Pero sé que los que me leen, me leen porque les gusta lo que relato sin importar la manera en que está contada; si cambié la realidad para amoldarla a una historia, si he decaído una y otra vez.

Los tiempos cambian y eso no significa que un ser humano, que no tenía ni para mantener la escuela y que tuvo que vivir en carne propia lo horrores de la guerra, lograra salir adelante y publicar ese libro que tanto le dio vueltas. La emotividad de la película me dejó como escritora esa enseñanza: los escritores son humanos, no son seres iluminados que escribieron una obra y se volvieron famosos. Los escritores somos personas que hemos sufrido, vivido, caído y vuelto a levantar para cumplir con nuestros sueños.

Tolkien me lo susurró en esta película. Me lo dejó en el corazón como una fina lluvia que cae al atardecer. Me lo dejó en mi alma; como un regalo sin abrir para visualizarlo, tomarlo y abrazarlo cada vez que siento que todo se viene abajo. Y ese presente, se lo agradezco mucho.

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