La última carta
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Recomendación literaria: La última carta de Cecelia Ahern

Después de que leí Posdata: Te amo y Cecelia Ahern se convirtió en mi autora favorita; nunca esperé que sacara una continuación de una historia que me llenó, ayudó e inspiró tanto. Cuando supe de La última carta o Postcript en inglés, no dudé en querer tenerlo en mis manos. Incluso leí un adelanto que subió la autora en su página y esperé por algunos meses —como dos o tres—para tenerlo en mis manos. No me importaba si lo encontraba en inglés o en español; lo importante era tenerlo. Y al final, hace como dos o tres semanas, lo encontré en Gandhi y lo terminé en menos de una semana.

Te advierto que si no has leído el primer libro, no leas esta reseña porque tendrá muchos spoilers. Mejor te recomiendo leer Postada: Te amo porque es un libro muy bonito que vale la pena.

La última carta de Cecelia Ahern

La última carta

La historia transcurre siete años después de que Holly recibe la última carta de Gerry, aquella que le decía que no tuviera miedo a enamorarse una vez más. Con treinta y siete años, Holly trabaja en la tienda de antigüedades de su hermana Ciara, tiene un novio con el que piensa mudarse y tiene una vida tranquila, feliz y sin contratiempos. Pero todo cambia cuando su hermana la invita a hacer un podcast para hablar sobre la muerte y el cómo la vivió ella a través de las cartas. Al principio Holly no quiere, no desea recordar el pasado; abrir las heridas que creía cerradas y mejor guardarse esa experiencia para ella misma. Pero sucede todo lo contrario.

Las personas que escuchan el podcast se alegran con su historia y, en secreto, fundan un club llamado Posdata: te quiero. Cuando Holly se entera, su enojo y tristeza es tan grande que no puede con ella. Su familia, sus amigas; incluso su pareja quieren que sea parte de ese club, pero la insistencia es demasiada. Cuando recibió la invitación para unirse al club, Holly no lo puede creer y aunque va a regañadientes, no quiere mirar el pasado, recordar su dolor, el proceso de duelo por el que pasó y lo que significaron las cartas.

El club lo componen personas en fase terminal y que quieren dejarle un recuerdo a sus seres amados para cuando la muerte les llegue. Y aunque al inicio Holly es grosera y no le interesa ayudarlos, poco a poco empieza a formar parte. Pero no sólo a ayudarles a crear sus estrategias, también a entender por lo que pasó Gerry; el motivo que lo llevó a hacer esas cartas, a entender un poco más el mensaje y a honrar el gesto que tuvo hacia su esposa.

Mirar el pasado no es tan malo cuando te ayuda en el presente

La última carta

Es algo que recalca mucho Cecelia en este libro. No sólo porque Holly recuerda lo que hizo su marido por ella; sino porque conocemos más sobre la relación que ellos tuvieron y la forma en que empezaron a salir. El pasado no es malo si ayuda en el presente y es algo que a todos nos cuesta entender porque nos quedamos atorados en ese espacio que ya quedó atrás.

Poco a poco Holly se percata que al ayudar a estas personas no sólo está haciendo una buena causa, también se divierte, imagina y desentraña el misterio detrás de lo que Gerry hizo antes de morir. Ella tenía una concepción sobre lo que significaban las cartas; pero al ayudar a los enfermos terminales, se da cuenta de que tal vez no era sólo para ayudarla a ella a salir adelante; sino que también era una manera de que Holly no se olvidara de ella.

Con los miembros del club lo comprende, comprende que nadie quiere ser olvidado; que se hace lo que sea por permanecer unos segundos más en el corazón de las personas; en la vida aunque el alma ya se haya ido a otro lugar. La desesperación de las personas por querer que sus seres amados no se sientan tristes, desamparados y solos sin ellos. De eso trata el club, pero a Holly le cuesta mucho entenderlo.

Junto con ella, vamos creciendo y entendiendo una forma distinta de lo que es la muerte. Las personas que hemos pasado por algo así, por la pérdida de un ser amado, comprenderemos muchos de los sentimientos que se expresan en el libro. Cecelia supo muy bien cómo empatizar con el lector en un tema que es muy, muy triste.

Empatía hacia la muerte y la vida

enero 2020

«La vida tiene raíces e, igual que las de un árbol luchando por su supervivencia, esas raíces se extienden y prolongan en busca de agua; son capaces de levantar cimientos, arrancar cualquier cosa que se interponga en su camino. Su alcance es infinito; su mera presencia surte efecto eterno de una manera u otra. Puedes talar un árbol, pero no puedes matar lo que este comenzó ni toda la vida que brotó de él.

La vida y la muerte van ligadas y es algo que está fuera de nuestro entendimiento. No puede existir una sin la otra; pero nos aferramos tanto a seguir con vida o a lo que amamos en el mundo, que decir adiós es de lo más complicado que puede existir. El aprendizaje más profundo, triste y doloroso; pero al mismo tiempo, bello y una enseñanza en la vida que no se aprende hasta que llega la muerte.

La última carta no es la que se entrega cuando uno muere, sino la que hace cuando aún está con vida. Un gesto de permanencia y de amor que durará por siempre. Se dice que siempre hay que hacer algo que recuerdes cuando mueras o para que te recuerden cuando ya no estés. Y es lo que los personajes de la historia intentan crear con todas sus fuerzas. Y es el motivo por el que Holly decide ayudarlos al final.

«La muerte no nos empuja; la muerte nos recoge cuando caemos.»

Una lectura llena de magia y ligereza

La última carta

Como todas las lecturas de Cecelia, La última carta tiene muchos momentos mágicos. No me refiero a fantasía, sino a emociones, situaciones y vivencias que son tan reales, tan místicas como el atardecer o la lluvia; escenas conmovedoras y cargadas de emotividad como una noche estrellada o el arco iris que sale después de llover. A ese tipo de magia me refiero.

Y aunque sigo prefiriendo el primer libro, esta segunda parte tiene muchas, pero muchas frases que me llegaron al corazón. Situaciones que me hicieron llorar y otras con las que logré conectarme porque he vivido algo similar.

«Los humanos tenemos anhelos insaciables de riqueza, posición y poder; pero tenemos hambre, sobre todo, de amor.»

Tal vez algo que no me gustó mucho fue que dejó de lado a su familia, la que aparece tanto en la primera, para centrarse en los nuevos personajes. No es importante. Lo que de verdad interesa es el crecimiento de Holly y cómo se fue desenvolviendo en la vida; porque así es. A veces estamos con nuestros padres y hermanos, después ya no. A veces tenemos a nuestros mejores amigos cerca, otras veces conocemos a más personas.

Y lo que rescato del libro, además de esa manera tan bonita de manejar el dolor sobre la muerte; es la evolución de Holly y su historia con Gerry.

La última carta te dejará pensando en este tema que es tan complicado; pero que a la vez, enseña tanto, pero tanto que, aunque se escuche feo, la muerte es un regalo para los que seguimos vivos.

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