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Escritura,  Inspiración

Una libreta para cada historia

Soy coleccionista de libretas. Antes no las usaba porque se me hacían tan bonitas como para llenarlas de letras y garabatos; pero ahora no dejo de utilizar ninguna.

Hace algunos meses escribí:

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Y es una verdad. Al menos para mí.

Si no escribo en aquellas libretas, siento que las pobres están muerta. Cuando tienen una historia en su interior ellas cobran vida. ¿Por qué? Porque ahora entre sus páginas tienen personas que hablan, situaciones que pasan; amores que surgen, corazones que se rompen. Experiencias narradas, el recuerdo de algo increíble; lágrimas que fueron vaciadas, amor que fue descrito en palabras.

Es por eso que tengo muchos cuadernos, pero muchos. Y casi todos llenos de letras y frases que escribí desde hace más de quince años. Las reviso y recuerdo lo que en ellas describí, paso las páginas y a veces me cuento con historias que ni recuerdo haber escrito. Me sorprendo por lo que ahí encuentro y me emociono por tantas palabras vaciadas con mucho amor.

Una libreta para cada historia

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Cada libreta tiene una historia, o cada historia tiene una libreta. No existe diferencia.

Algunas las utilizo como diario, otras para poesía, cuentos o para novelas. Algunas son de puras ideas, sentimientos vaciados. Otras sólo tiene algunas palabras que se me ocurrieron y que deseé plasmar. Si vieran el lugar donde guardo todas esas libertas, se espantarían. Si las abrieran y leyeran lo que hay dentro, se enamorarían; así como yo.

Es sumamente gratificante e inspirador tomar un cuaderno viejo y leer lo que desde hace años escribí ahí. También es muy bonito sostener una nueva y pensar qué historia albergará sus hojas. Es por eso que cada libreta tiene su historia porque, no sólo hay una nueva novela o cuentos; también existió con anterioridad un paso previo para escogerla, mirarla; recorrer sus hojas en blanco e imaginar que pronto estarán llenas de algo.

También, cada historia tiene su libreta, porque le doy el espacio que se merece a una nueva idea; porque si es un diario hubo algo que sucedió, algo que me emocionó o me tiró al llanto y que quise contar. A veces son pequeños fragmentos, otros son cuentos enteros. En algunos son versos, ´poemas, frases.Hay otras que ya no vuelvo a usar porque ya vivieron lo que tenían que experimentar. Otras contienen dos o tres ideas diferentes.

Siempre recuerdo qué historia está en cada libreta o qué libreta tiene qué historia. Pero a veces también me sorprendo porque encentro cuadernos viejos o sin chiste que contienen escritos que no recuerdo. Los leo y me pregunto, ¿esto lo escribí yo? ¿Cuándo? ¿Por qué? Y trato de hacer memoria. A veces sí lo recuerdo, pero a veces no. Es hermoso encontrar algo escrito por mí y que no sabía que existía por ahí, enterrada entre la pila de cuadernos.

Las libretas usadas destilan magia

escribir a lápiz

Y las no usadas también.

Me encanta ir a librerías o papelerías y revisar los cuadernos. Sus portadas, el material y sus hojas en blanco. Su olor e imaginar qué historias podrían contener. Tal vez no sólo mías, sino las de alguien más y eso me llena de emoción. Al final tendrán vida propia.

Pero las que están llenas de garabatos, tachones y palabras, son todavía más místicas. Son como un baúl de los recuerdos, como un abuelo con tantas historias por contar; como una caja o un pergamino. Una biblioteca antigua donde están los libros que aún no son libros, sino parte de un organismo, como los órganos internos. Son aquello que aún no se ha contado, pero que ellos guardan con recelo. Guardianes de historias, de intrigas, de pasiones.

Las libretas usadas despiden esa magia, ese secretismo. Me imagino un lugar oscuro lleno de papiros y escribanos copiando sin parar las palabras. Así son los cuadernos usados: un cofre de tesoro, una isla escondida, un castillo en ruinas; el descubrimiento de algo extraordinario, antiguo y lleno de cosas que aún no comprendemos.

Ahí están guardadas. Con todas sus historias dentro. Esperando a ser leídas, esperando a ser encontradas. Tal vez nunca lleguen a los estantes de una librería famosa, pero ellas nacieron, vivieron y murieron. Tuvieron una hermosa existencia, existencia a la que se puede regresar cada vez que el baúl quiera ser abierto.

Las libretas y sus historias perdurarán por siempre, serán infinitas y dejarán un legado lleno de tachones, correcciones e ideas que un autor, que un escritor depositó, en confianza infinita, dentro de su corazón.

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