Tokio Blues
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Recomendación literaria: Tokio Blues de Haruki Murakami

Si una novela es melancólica, ya se ganó mi estima; pero sí esa novela es, además, japonesa, mi gusto por ella se vuelve incondicional. ¿Qué quiero decir con esto? Existen muchas novelas japonesas con tintes melancólicos, ellos escriben así y se han vuelto de mis favoritas como Recuerdos de un callejón sin salida de Banana Yoshimoto. Pero existe una novela, de un autor sumamente reconocido, que ha gustado a muchas personas. ¿Por qué? No lo sé. No he leído reseñas ni he tenido el placer de platicar sobre ella con alguien más.

Esta novela en cuestión es:

Tokio Blues de Haruki Murakami

tokio blues

Estoy segura de que en algún momento llegaste a escuchar de ella y tanto puedes amarla, como odiarla. Es normal, la literatura japonesa es así: o te aburre o eres parte de ella.

Además de que salió en mi año de nacimiento, 1987, la novela tiene tanta nostalgia, tristeza y soledad que es como si me estuviera describiendo. Todas sus páginas están impregnadas de dolor, añoranza y mucha desolación. Tal vez por eso a muchos les ha encantado y puede que por lo mismo, no sea aceptada por otros. Para mí, fue como un regalo entender que en el mundo existe el dolor y que muchas personas sufren de la misma manera en que lo he hecho yo.

¿Cuántos de nosotros no hemos pasado por una situación de amor no correspondido? ¿Cuántos de nosotros no hemos pasado por el duelo de una muerte? Sé que muchos de los que leerán esta reseña se identificarán con los personajes, con la soledad de ellos, con el dolor y la forma, a veces imposible, de sobrellevar la depresión —la enfermedad llamada depresión— que conlleva la pérdida de un ser querido, de amar a alguien que no nos ama o de vivir el día a día sin tener un motivo aparente por el cuál seguir existiendo.

Esto le sucedió a los dos personajes principales de la novela: Nagasawa y Naoko. Ellos dos son amigos. Se conocieron gracias a Kizuki, el mejor amigo de él, el novio de ella, amigo y cómplice desde la niñez.

«Tengo tanto tiempo que hasta puedo darte un poco para que duermas.»

Cierta noche, Kizuki apareció muerto por suicidio. Nadie supo el por qué, ni siquiera dejó una nota. Este acontecimiento hizo que ambos sufrieran a su manera la pérdida de este ser amor. Algo dentro de ellos se rompió; pero él logró salir un poco del dolor, más ella nunca pudo superar su ausencia.

Nagasawa ama  a Naoko, pero ella a él no. Ella tiene un halo de misterio, de tristeza y de soledad que a Nagasawa tanto le fascina; pero el no poder estar junto a ella. le duele tanto como el haber perdido a su mejor amigo.

Naoko, por otro lado, quedó atrapada en el pasado y en ese dolor, en el duelo, en la soledad que no le permite seguir adelante. Es cuando decide entrar a un tipo sanatorio y dejar a Nagasawa atrás.

Una historia de amor y muerte

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Ambos personajes se quieren, a su manera, pero se quieren. Aparecen otros personajes secundarios que muestran un lado distinto de lo que es el amor, pero ¿realmente qué es amar a alguien? La novela todo el tiempo se lo plantea gracias a sus personajes que aman, pero sin saber lo que es el amor.

Uno de ellos tiene novia, pero se acuesta con otras mujeres sin que le importe los sentimientos de todas la mujeres que lo rodean. Una de ellas se enamoran de de un chico que ama a otra mujer; por otro lado está la mujer que tiene un pasado perturbador con otra mujer y está el chico que ama a una chica que no deja de amar a su novio muerto.

Las facetas del amor, el cariño y el corresponder los sentimientos de las personas en la novela son tan vastos como las letras del libro. Existen tantas como lágrimas, añoranza y la soledad que tanto marcó Murakami en Tokio Blues.

«Este pensamiento me llena de una tristeza insoportable. Porque Naoko jamás me amó.»

¿Por qué una historia tan triste nos llena tanto el alma? Precisamente porque es difícil que alguien retrate el dolor de una manera tan poética como lo hizo el autor. Casi nadie es capaz de representar la muerte por suicidio de una manera tan arrebatadora y silenciosa como lo hizo él. Por que es así. La realidad es que la depresión es una enfermedad que no se ve, no se percibe hasta que la muerte le llega a la persona que lo sufre.

Además de los distintos tipos de amor, la muerte está presente en cada hoja, en cada historia, en cada personaje. Es un tema tan complicado de escribir, de hablar, de tocar que puede llegar a las lágrimas y, ¿ a quién le gusta estar triste? ¿A quién le gusta ver a alguien llorar o sufrir? A nadie. Por eso es que la depresión es tan solitaria hasta que llega el momento en el que no hay vuelta atrás.

El punto central, el suicidio

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Sabemos que Japón es un país con alto indice de suicidios y Murakami lo representó de una manera tan natural, horrible y real en este libro. Por más que no queramos escuchar sobre el tema, el autor rompió con el tabú y lo mencionó en su novela como uno de los ejes centrales de su historia.

Uno es el amor no correspondido, el hacer todo por una persona que amas, pero que no comprendes. El estar enamorado de alguien que no te quiere de la misma manera. De tener que sufrir debido a que la otra persona también sufre. Y Nagasawa es la prueba de ello.

«Me siento mucho más perdida de lo que puedas imaginarte. Perdida entre tinieblas y hielo…»

Otro eje es la depresión. Una enfermedad que nadie ve como tal. Una palabra que todos usan a la ligera cuando la realidad es que, como todas las enfermedades, debe ser revisada por un doctor y tratada con medicamentos. Si no es así,  al menos debe estar bajo la vigilancia de un especialista. Eso es lo que le sucede a Naoko.

Y por último está la muerte, ya sea por enfermedad, natural o por suicidio. No importa como sea, la muerte es la muerte y es algo con lo que no estamos preparados para afrontar hasta que lo vives; ya sea con alguien cercano a ti o hacia ti mismo. En toda la historia la muerte ronda y eso hace que la novela sea aún más oscura. No porque aparezcan fantasmas o seres diabólicos; sino porque hace que el lector piense en su vida y en su propia muerte. ¿Cómo sería esta cuando llegue? ¿En serio el suicidio es así de común entre los japoneses? ¿Entre el mundo entero? ¿De verdad la enfermedad, llamada depresión, puede ser tan fuerte que lleve a la persona a cometer algo irreversible? Sí, y Murakami nos lo expresó de una manera cruda, realista y profunda.

Una novela para reflexionar

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Cada una de sus líneas tiene algo que hará reflexionar al lector. Ya sea sobre el amor, sobre la vida o hacia la muerte. Despertará sentimientos ocultos que tal vez no quieras experimentar y que Murakami hará que los vivas. Tal vez por eso a muchas personas no les gustó o no pasaron del primer capítulo. La novela es tan triste que puede conmoverte y puede bajar tus defensas sentimentales personales. Puede que te identifiques y que sientas empatía por los personajes. Pero, sobre todo, sé que es una novela que tocará fibras sensibles de cada uno, fibras que tal vez no quieras tocar.

«Hay dos tipos de personas: los que son capaces de abrir su corazón a los demás y los que no. Tú te cuentas entre los primeros. Puedes abrir tu corazón siempre y cuando quieras hacerlo.
—¿Y qué sucede cuando lo abres?
[….]
—Que te curas. «

El trabajo de Murakami en esta novela es poética, maravillosa; incluso, divina. Me gustaría a mí escribir de esta manera. Llena de emociones y pasajes de la naturaleza, la vida diaria y de las relaciones personales que, por momentos, no vemos, los hacemos a un lado o son invisibles para nuestros ojos, sentidos y sentimientos. Somos humanos y la filosofía de la vida nos hace preguntarnos el por qué estamos en este mundo, el por qué amamos y el por qué morimos.Es algo que el autor se preguntó en la novela y que nos dejó con muchas respuestas, preguntas y sí, con un agujero en el corazón, solitario y triste como el de los personajes.

Leí Tokio Blues hace dos años, pero no le tomé la importancia debida en ese momento. Ahora, con una segunda relectura y una idea diferente sobre mi vida y lo que he pasado en ella, Tokio Blues me ha tocado muy profundo. Demasiado creo yo; pero al mismo tiempo me ha dejado con mucha satisfacción. Ese sentimientos que es como la lluvia: te moja, te da frío, hace que la ciudad sea un caos y puedes enfermarte; pero al mismo tiempo es tan sanadora, dulce, apacible y bella com0 las lágrimas que corren al cerrar un libro que describió etapas de mi vida, como si se las hubiera contado al autor.

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