Vida Diaria

Vida diaria: el peso del confinamiento

Puede que hayan notado que he dejado un poco olvidado el blog. No ha sido a propósito. Trato de tener contenido siempre para ustedes, pero la cuarentena me ha pegado de una manera extraña y la verdad es que no quiero hacer nada.

Al inicio todo estaba bien. Me gusta mucho estar en casa para leer y escribir, no es que extrañe mucho salir o hacer actividades donde haya mucha gente. Entonces, ¿qué es lo que ha pasado? No lo sé. De la nada las fuerzas se fueron de mi cuerpo y llevo ya casi un mes sin querer leer, sin escribir, sin casi subir post al blog; incluso abandoné las redes sociales.

Sé que no soy la única que está pasando por una crisis así. Puede que mi enfermedad también sea clave para deprimirme o ponerme más ansiosa de lo normal. Tal vez es el encierro con las personas que convivo a diario o puede ser la monotonía del día a día. Literalmente, me despierto para cocinar y lavar trastes.

No es que quiera quejarme aquí en el blog, pero creí conveniente avisarle mi falta de actividad. Tal vez querían leer más poesía o cuentos míos; reseñas de libros o tips artísticos para pasar esta cuarentena; pero no. En estos momentos no encuentro como las ganas de hacer algo, de escribir —tengo muchos escritos sin terminar y concursos en los que no sé si participaré—.

Estoy por culminar los libros del Señor de los Anillos y leo para mi club de lectura «El Fantasma de la Ópera», pero no quiero leer. Me da pereza y sólo quiero estar en cama viendo películas.

No sé si les suceda lo mismo. Si sientan cómo la fuerza los ha abandonado. Les pido una disculpa por dejarlos desamparados en el blog y redes.

Espero que después del confinamiento las cosas vuelvan a la normalidad y poco a poco empiece a tener presencia en mi Facebook o en el de Cartas de Papel. Aquí en el blog o en las demás redes. Deseo que esto ya termine pronto.

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