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Recomendación literaria: El tren nocturno de la Vía Láctea de Miyazawa Kenji

El tren nocturno de la Vía Láctea de Miyazawa Kenji es un libro al que ya le tenía muchas ganas desde que supe de él. No sólo porque es una fábula muy conocida en Japón; si no porque me dijeron que había sido publicada después del fallecimiento del autor, que estaba inacabada y que era un ícono de la literatura japonesa. El punto es que me llamó la atención y cuando vi que estaba en descuento, no dudé en comprarlo.

Tal vez le tenía muchas expectativas y por eso el resultado final no fue como el que yo esperaba —aunque nada alarmante—. Leí que el autor tenía muchas referencias hacia el budismo, la naturaleza y los sueños; por eso, cada vez más, la historia me atraía. Necesitaba comprarlo.

Pero mejor vamos con el resumen. En sí el libro, de la editorial Satori, edición que es preciosa, por cierto, tiene tres cuentos. Hablaré de ellos desde el que más me gustó hasta el que no tanto.

No fue un libro malo, ni unas historias feas; los tres cuentos me gustaron mucho y cuando leí las referencias budistas de El tren nocturno de la Vía Láctea, el cuento me gustó aún más. Pero en ocasiones se me hicieron complicados de entender. Los tres cuentos. Y por alguna razón quería justificar la fantasía como si esta no existiera o como si no leyera este tipo de literatura —incluso, hasta la escribo—. Tal vez no era mi momento de leer este libro, pero aún así, me dejó con una gran satisfacción. No dudaré en regresar a él después.

Tres cuentos de Miyazawa Kenji

Gauche, el violonchelista

El tren nocturno de la Vía Láctea

Es el primer cuento de los tres y el que más me gustó. Trata sobre Gouche, un violonchelista que le falta mucho para ser un buen músico. Lo regañan todo el tiempo cuando practica junto a la orquesta y le cuesta concentrarse. Pero no se da por vencido, por lo que empieza a practicar en las noches. Lo mejor de todo, es que no lo hace sólo, sino que tiene compañía de animales parlantes que le ayudan a saber si está tocando mal o si va por buen camino.

Lo visitan distintos animales y cada uno le enseña cosas diferentes aunque él no se dé cuenta. Al final aparece una ratona que le dice que la música del joven ha curado las enfermedades de los demás animales y que desea que su hijo se recupere gracias a él.

Me gustó porque se me hace una historia muy tierna, llena de fantasía, música y animalitos que al final fueron curados y protegidos por la música. Se me hizo una imagen muy bonita. Además de que el cello es mi instrumento favorito, la alusión de que las notas de este gran instrumento ayudaron a los seres más puros de la Tierra, hizo que el cuento se volviera mi favorito del libro.

El tren nocturno de la Vía Láctea

El tren nocturno de la Vía Láctea

El cuento que le da nombre al libro. La historia narra como es que Giovanni, una noche en que va a conseguir la leche para su mamá enferma, llega a la estación del tren nocturno de la Vía Láctea. Al entrar al vagón todo se vuelve como un sueño, algo irreal y lleno de muchas, pero muchas connotaciones teológicas, budistas, históricas y astronómicas.

En este viaje su acompañante es Campanella, uno de sus amigos y con quien comparte su aventura. En él visita distintas constelaciones y conoce a personas singulares que le dan un giro ilusorio al cuento. Uno de ellos es un señor que caza aves; aves que al morir se convierten en dulces. También están dos niños japoneses y un joven que llegan, después de que el barco en el que iban se hundiera, para bajarse en la estación de la cruz.

Este cuento, en primera instancia, te hará pensar que estás en un sueño lindo del que no quieres despertar; pero cuando al final conoces la simbología que el autor maneja en la historia, el cuento cambia drásticamente. No es que ya no sea una historia buena, sino que al verlo con otros ojos, con el significado oculto detrás de las palabras de Kenji; el cuento pasa de ser una historia infantil a algo cargado de contexto, de estudio y de la capacidad del autor al momento de investigar.

Miyazawa, en un cuento para niños relata tantas situaciones históricas o astronómicas que puede que pases por alto; pero al leer estas referencias, las cuales vienen al final de la historia, el cuento se vuelve algo maravilloso. No por nada es el más famoso del autor y el que, si eres amante de la literatura japonesa, tienes que leer sí o sí.

Además de las referencias religiosas, la naturaleza y los sueños; el autor nos regala momentos de amistad invaluables, así como fragmentos de su vida, de sus gustos —como ser vegetariano— y de su aprendizaje como escritor, agricultor y poeta.

Es un cuento que no está terminado y al que le faltan muchas partes; pero eso no impide que la historia no sea disfrutable. Recomiendo leerlo, después conocer las referencias y volverlo a leer una vez más.

Matasaburo, el dios del viento

El tren nocturno de la Vía Láctea

Este es el segundo cuento del libro y el que menos me gustó, aunque eso no quiere decir que lo despreciara por completo.

La historia narra la vida de Saburo Takada. Un niño peculiar que llega a una escuela donde en una sola clase están mezclados todos los grados. Él es pelirrojo y no habla mucho, pero cuando los demás compañeros lo ven solo en el aula y el viento, de la nada se levanta, empiezan a llamarlo como el dios del viento.

Poco a poco Takada y los demás niños tienen aventuras como amigos y compañeros de escuela. Algunas son peligrosas, otras fantasiosas; pero el final siempre es el mismo: Saburo tiene un misticismo que lo envuelve y que por esa razón lo llaman Matasaburo, que significa, el dios del viento.

En sí el cuento no tiene mucho por ofrecer. Tal vez algunas preguntas sin respuesta. Es la narración de unos niños que hacen travesuras donde el personaje principal se ve envuelto en situaciones un tanto extrañas como para llevarse ese nombre.

Un cuento para niños donde la amistad y el compañerismo salen a relucir.

El tren nocturno de la Vía Láctea tiene de todo y, por si fuera poco, la edición de Satori cuenta con un mapa lunar tan bonito que vale mucho la pena. Cuentos cortos y cargados de mucho significado. Si llegas a leerlo o ya lo leíste, me gustaría saber qué cuento fue el que más te gustó.

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