Espejismos
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Espejismos, a dos años de su lanzamiento

El 24 de junio de hace dos años fue el lanzamiento de mi libro Espejismos. El tiempo se ha pasado volando.

En este tiempo han sucedido muchas cosas: participé en concursos, fui finalista en varios; asistí a la FIL Guadalajara, empecé a dar clases de creación literaria, Espejismos viajó por Japón, estudié haiku y terminé mi primera novela; pero ¿qué pasó con Espejismos? Se escuchará horrible, pero ha quedado en el olvido.

No quiere decir que ya no le haga caso, he ido a micrófonos abiertos para leer los poemas de mi libro; pero ya no es el boom que tuvo cuando salió. No me gusta decirlo, pero cada vez le saco menos fotos; cada vez le pongo menos atención; ya no lo promociono como antes; ya no hablo de él, de la poesía que hay en su interior, de la manera en que me inspiré —y sufrí—para escribirlo.

Siento que ya dije todo lo que tenía que contar sobre él, la manera en que salió al mundo; su nacimiento, el proceso y lo que significó para mí. Es como si le hubiera dado la espalda y es por eso que se ha quedado estancado. Ya no se vende, no se mueve; a nadie le interesa ya. No llego a más personas porque no lo promociono, porque lo tengo olvidado. Y tengo en mi librero los ejemplares que me sobran de la primera tirada y ahí están, empolvándose. Y eso, la verdad, es horrible.

¿En verdad es tirar mi trabajo, mis sentimientos y mi poesía a la basura? Tal vez necesito un nuevo incentivo, moverlo de manera distinta. He hecho de todo, pero sigue frenado. Todas las lágrimas que vertí al escribirlo están varadas como si la lluvia se hubiera detenido para no caer.

¿Qué puedo hacer?

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Espejismos

A dos años de su lanzamiento, el libro está en pausa, está en la cuerda floja entre el olvido y entre el «quiero que las personas conozcan mi poesía». Tengo que trabajar mucho para llegarle a las personas, para que la poesía de Espejismos sea leída. Recordar ese sentimiento cuando lo tuve por primera vez en mis manos. Descubrir que realmente existe y lo escribí yo. Mostrar los poemas a la gente que ama este tipo de pensamientos. No rendirme.

A la par de seguir escribiendo, enseñando a escritores nuevos y estudiando todo lo que se pueda sobre escritura, literatura y marketing; tengo que concentrarme en que quiero vivir de mis libros, de mi escritura. Deseo que las personas lean mis textos, se identifiquen con ellos y crear vínculos emocionales con mis lectores.

Debo creer que Espejismos es real, no un sueño bonito que imaginé hace dos años. Es un libro que tiene forma, que tiene vida y que, al estar en el librero, se muere poco a poco porque las personas no lo leen.

Dos años puede que sea mucho o poco, pero he crecido tanto como escritora que a veces leo mis poemas pasados y no me gustan. Recuerdo las emociones que sentí al escribirlos y vuelvo a sentirme mal. Fue un libro difícil. Por muchas razones; y lo sigue siendo ahora que ya han pasado tantos meses.

Es no rendirme con Espejismos. Seguir a su lado, ayudarle a caminar y a continuar su camino. No abandonarlo y esperar a que prospere solito. El mundo de la literatura no es así a menos de que ya sea alguien conocido, alguien que vende por el simple hecho de escuchar mi nombre. No soy ese tipo de escritora, así que necesito recordar la emoción del libro y compartirlo.

A pesar de que Espejismos está abandonado, no quiere decir que esté olvidado. Llegará un momento en el que resurgirá y eso sólo depende de mí. Por otro lado, felicidades a mi libro y a mí. Hace dos años no creí que pudiera tener un libro físico en mis manos. Dos años después ya vi que sí y no sólo uno, sino otros tres más con escritos míos. ¡Y voy por muchos otros!

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