Botchan
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Recomendación Literaria: Botchan de Natsume Soseki

Hacía mucho que tenía ganas de leer Botchan por dos razones. La primera es porque está basada en las experiencias del autor —el cual se ha vuelto uno de mis favoritos—como maestro y porque es uno de los libros más representativos del escritor y de las más leídas en Japón.

Como amante de la literatura japonesa, no podía perderme este gran libro y las verdad es que no me decepcionó nada.

Botchan de Natsume Soseki

Botchan

La historia narra la vida de Botchan, un niño malcriado que habla y actúa antes de pensar. Siempre vide la vida por mero impulso sin darse cuenta de las acciones o los resultados que estas acciones representan en los demás. Botchan se trauce como «niño mimado» y es así como le llama su niñera: Kiyo, con quien tendrá una relación más estrecha que con sus padres.

Cuando crece, Botchan es enviado a una escuela en un pueblo rural de Japón y es ahí donde los problemas comienzan ya que los alumnos lo molestan —como llenar su habitación de saltamontes por la noche—. Pero eso no es todo, ya que también sus compañeros de trabajo, los demás profesores, son un dolor de cabeza: algunos hipócritas, otros la mismísima representación del deber como profesor japonés; otros que el propio personaje no sabe si son sus amigos o enemigos y hasta el mismo director que parece que no se entera de nada de lo que sucede en su propia escuela.

El problema no sólo es la escuela, sino el pueblo en sí. Lo corren de la pensión donde se alojaba, le prohíben nadar en los baños públicos, se burlan por comer tempura (verduras o mariscos capeados) y el pobre Botchan lo único que hace es divertirse, vivir la vida y burlarse de lo «incultos» que son los habitantes del pueblo, sus alumnos y los profesores.

Todo el mundo miente, todos son hipócritas y ven por su propia conveniencia; una astuta y divertida manera de narrar el pueblo japonés por parte de Soseki. Así como lo hizo en su primer libro, Soy un gato, Natsume se burla de la sociedad japonesa, de sus costumbres y de la forma en que se comportan para «quedar bien y dar el ejemplo».

Un libro lleno de situaciones irreverentes

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Botchan es uno de los pocos libros cómicos que tiene el autor, ya que la mayoría de ellos son o muy melancólicos o muy zen. Este libro es una magnífica historia llena de personajes que podrás reconocer porque se parecen a tus compañeros de trabajo, amigos o familiares. El propio Botchan, que es como un niño mimado, se burla de todo, le molesta todo y le viene y le va todo. Lo único realmente importante para él es su niñera, con quien se escribe cartas de manera periódica.

Lo irreverente del libro, en primer lugar, es el propio personaje. En las primera páginas narra cómo era de niño y las locuras —y tonterías que hacía—. Después están los nombres de los compañeros de Botchan. Todos son apodos que Botchan les coloca para identificarlos por sus carencias, sus juicios, vanidades o porque tienen una seña en particular que le llama la atención.

Recuerdo una escena donde uno de los maestros se burla de él por comer Tempura. Alega que eso es mal visto y un mal ejemplo para sus alumnos; pero después Botchan se entera de que se pasa las noches en un hotel junto a una Geisha. Incluso va a investigar con otro compañero. Alquilan el cuarto de alado y, por un agujero, espían al responsable para ponerlo en aprietos.

La parte de los saltamontes es entre graciosa y molesta ¡¿Cómo es que los alumnos pudieron hacerle una broma tan pesada?! Incluso le ponen apodos: Profesor Tempura, Proferos Toalla roja y hasta bromas como carteles de «Prohibido reír» o «Prohibido nadar».

Un mundo imperfecto

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Se sabe muy bien que a veces nuestros enemigos pueden ser más nuestros amigos que nuestros propios amigos (creo que sí era algo así), y en esta novela está clarísimo. Sus compañeros son falsos y no sabe en quien confiar. Unos le meten cizaña de otros y esos otros cizaña de los primeros y así, una rueda sin fin donde Botchan está en medio. Lo más lamentable de todo es cuando corren a uno de ellos, alguien que no perjudicaba nada y que vivía una vida tranquila y feliz.

Parecía que en el mundo no había más que sabandijas, cada una de ellas intentando aprovecharse de las demás. ¡Qué asco!
Si el mundo era así, sólo me quedaba encerrarme en mí mismo, e intentar que no me engañaran. Pensándolo bien, si vivir del robo es la única manera de poder comer tres veces al día, hay que preguntarse si merece la pena vivir.

La verdadera belleza del libro radica en que el personaje manifiestan y opinan el mundo imperfecto que los rodea, mundo en el que no están a gusto y que por lo tanto no pueden cambiar. Es una especie de víctima de la sociedad y de cómo se comporta con él. Tal vez él no haga nada al respecto y se deje llevar, pero muy en el fondo es una víctima que no desea ser partícipe de lo que le sucede. He ahí el por qué Botchan es un niño mimado, alguien que le cuesta ser adulto y que no comprende como es ser uno más.

Por otro lado, la novela refleja una de las inquietudes de los japoneses que existe desde hace tiempo: lo que quiero ser/hacer y lo que debo /ser/hacer porque es lo correcto. Botchan se encuentra con muchas de estas situaciones a lo largo de la historia, lo interesante es ver cómo lo resuelve y cómo les hace frente.

El resumen del libro en un frase

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Una de las frases más brillantes que aparece en Botchan es:

Si la gente se ríe de ti por ser inocente y sincero, entonces es que este mundo no tiene solución.

Creo que define perfectamente de lo que trata la historia, pero para darles más contexto les dejaré la escena completa. Así lo entenderán mejor.

Camisarroja se rió. Yo no tenía la sensación de haber dicho nada gracioso. Hasta ese momento, siempre había creído que aquella era la manera correcta de actuar:básicamente se trataba de cumplir con mi deber. Pero si se piensa un poco, se descubre que la mayoría de la gente, de una forma u otra, quiere que te tuerzas, que no cumplas con tu obligación. Es como si pensasen que si no lo haces no tendrás éxito en la vida. Y cuando de repente se topan con alguien bueno e inocente, deciden tratarlo como a un niño mimado, y se dedican a despreciarlo y meterse con él. ¡Sería mejor quitar las clases de ética de la escuela y dejar de decir a los niños que no se debe mentir! Es más, las mismas escuelas deberían enseñarte a mentir mejor, a desconfiar de los demás y a tomarle el pelo a la gente. ¿No sería mejor así? Camisarroja se reía de mi inocencia. Si la gente se ríe de ti por ser inocente y sincero, entonces es que este mundo no tiene solución. Kiyo nunca se rió de mí por decirle lo que yo acababa de decirle a Camisarroja. Al contrario, a Kiyo estas cosas le parecían muy bien. Comparada con Camisarroja, Kiyo era mucho mejor persona.

Como dato adicional, existe una película japonesa del mismo nombre que salió en el 2016, un anime que salió en 1980 y una edición tipo manga bajo la Editorial Quaterni.

Si te gusta la literatura japonesa y te gusta el estilo de Soseki, entonces Botchan es un libro que no puedes pasar por alto. Algunas de sus bromas son muy japonesas y puede que no las comprendamos, pero al final te darás cuenta de que personas como el personaje principal o sus compañeros existen en todos lados.

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