• espera

    Microcuento #8: A la espera del otoño

    Abrí la ventana y me recargué en el alfeizar a la espera de ver las hojas caer. Mi cabello se meció con el viento y sonreí, deseaba sentir el aire frío, helado, glacial; pero no fue así. Ninguna hoja calló de los árboles de enfrente. Estos se erguían como si el aire no hubiera pasado, la brisa caliente no les hacía nada. Cerré la ventana de golpe. Otra mañana en que creí que era otoño, en que me levanté con la ilusión de ver los árboles rojos como cuando un niño espera los regalos en Navidad; pero seguía siendo verano, el verano eterno que nunca se termina en tan horrible…

  • De lunes a domingo

    Microcuentos para leer de noche #7: De lunes a domingo

    Me despertó el sonido del celular. Las notificaciones me asustaron tanto que salí disparado de la cama. Agarré el teléfono con enojo. La luz de la pantalla me cegó por un momento. Con un ojo cerrado y el otro abierto, vi la hora. Eran las tres con treinta y tres de la madrugada. De seguro un amigo borracho que quería que le diera asilo en mi casa. Desbloqueé el celular con dedos torpes y entré al WhatsApp. La foto de perfil era un círculo negro y el número telefónico tenía más de diez dígitos. Tal vez era del extranjero. Abrí los mensajes, estaban escritos y enviados de manera separada. Después…

  • fotografía

    Serie de micro cuentos de noche #6: La fotografía

    Entramos al café internet como de costumbre. A mis amigas y a mí nos encantaba leer historias de fantasmas y ver fotografías o videos paranormales. Yo no creía en eso, por eso me reía de los gritos de mis compañeras y de sus expresiones de sorpresa. Era divertido. Ese día, empezamos a ver una serie de fotografías. Algunas ya las habíamos visto, por lo que empecé a aburrirme hasta que una de ellas me llamó la atención. Era el de una niña que se había aparecido en un cementerio. Tenía un vestido largo color blanco, el cabello negro le caía hasta la cintura y tenía una mueca de espanto y…

  • cambio

    Serie de micro cuentos de noche #5: Quédate con el cambio

    Era de noche cuando el teléfono sonó. Trabajaba en horario nocturno como repartidor de una farmacia. Miré el cielo. Un torrente de agua caía desde la oscuridad asfixiante de la noche. Sería peligroso salir con la lluvia que se desplomaba como cascadas. Me puse el impermeable, arranqué la motocicleta y con cuidado empecé el viaje. Todavía ni llevaba media cuadra cuando ya estaba empapado desde la cabeza hasta los pies. Debido al viento el agua se me metía hasta por lugares insospechados. La lluvia nunca disminuyó en todo el camino, pero al menos ya estaba en lugar. La casa permanecía en completa oscuridad. La tormenta hacía que la fachada se…

  • callejón

    Microcuento #7: En el callejón

    Ella lo abrazó en el callejón. Casi anochecía y nadie pasaba por ahí. Ni personas ni automóviles, sólo el frío del invierno que giraba alrededor de ellos, como si quisiera ser parte de lo que se formaba entre ellos dos. Él rodeó su cintura y emitió un sonido bajo, un lento suspiro que salió de sus labios en señal de satisfacción. —Se siente tan bien —dijo ella con ternura, como si fuera una niña pequeña. Inhaló el aroma de su cuello y pegó su cuerpo más al de él. Quería mostrarle lo mucho que lo deseaba. —Sí—respondió él en un susurro parecido al ronroneo de un gato. No hizo movimiento…

  • bar

    Serie de microcuentos de noche #4: El bar

    No era la primera vez que pasaba por aquel bar. Después del trabajo, cansado y con la corbata en la mano, veía las luces encendidas, a la gente formada y escuchaba el sonido de bandas que tocaban en vivo o voces privilegiadas dentro del lugar; pero nunca me decidí a entrar. Una tarde de viernes, salí de mi trabajo más temprano de lo habitual. Decidí irme a casa para descansar. Me lo merecía. Pasé frente al bar de siempre. El sol aún seguía brillando en el cielo, por lo que el establecimiento estaba completamente cerrado. Ni una luz, ningún sonido; nadie de pie esperando su turno. Verlo tan solitario me…

  • ella

    Serie de microcuentos de noche #3: Ella

    Apagué la computadora. Miré el reloj. Eran las tres de la madrugada. De tanto escribir quedé cansado de la vista. Necesitaba dormir, pero la novela en la que trabajaba no me dejaba tranquilo. Fue en un sueño. La conocí encima de un risco, al anochecer. Me dijo que tenía que escribir sobre ella, sobre su vida; que todo el mundo tenía que saber lo que le sucedió. Llevaba tres días sin dejar de escribir. Dejé mi trabajo, mi vida y me dediqué a las tazas de café y a las palabras que salían sin control gracias al golpeteo de mis dedos en el teclado. Pero finalmente el cansancio me venció.…

  • Serie de microcuentos de noche #2: En la salida

    Trabajé hasta altas horas de la noche. Cuando dejé la oficina sabía que no estaba sola. No era la primera vez, algo o alguien me acompañó durante el trayecto en el pasillo y en el elevador. Varias veces miré encima de mi hombro, pero nunca vi nada; ni una sombra, ni un movimiento. —Hasta mañana —le dije al guardia de la entrada. Cuando se estacionó el taxi frente al edificio escuché que el policía se despedía de alguien más. Me giré, pero no había nadie. Tal vez sólo fue mi imaginación. Otra vez.

  • camino

    Microcuento #6: Camino

    Ambas carreteras estaban frente a ella. El camino de la derecha dibujaba una ce perfecta, lisa, apacible y que se perdía entre los árboles. De lado izquierdo, el sendero gris serpenteaba como si jugase con el follaje; inquieta y traviesa para perderse en la lejanía color verde. Ahí estaba ella, de pie en el centro de estas dos vertientes. Aún no decidía cómo sería su nueva vida: pacífica, lineal, recta y directa como el camino de su derecha; o intensa, cambiante, aventurera e intranquila así como el trayecto de la izquierda. Estaba a punto de nacer y no sabía qué rumbo tomar. La vida se resumía en aventuras, atrevimientos y…

  • Microcuento #5: Luces de noche

    Metió la linterna, un repuesto de pilas, botana para el camino, un refresco de cola, su libro favorito, ahorros y la chamarra impermeable a la mochila. Acomodó el sleeping bag mientras veía su computadora para rectificar que hoy era el día. La apagó y miró su cuarto lleno de posters del espacio por última vez. Ni siquiera se despidió de la familia, total, ellos nunca notaban su presencia. Estaría mejor sin ellos. Subió a la bicicleta, se acomodó la gorra, rascó su escasa barba y comenzó a pedalear. Cuando llegó a la cima de la colina más lejana se sentó para disfrutar del atardecer que se ocultaba entre los distantes…