• sueño eterno

    Microcuento #11: sueño eterno

    Cuando miré el cielo oscuro, le recé a las estrellas para que cumplieran mis deseos. De la nada, una de ellas se desprendió y calló con un sonido parecido al del metal. Rodó por el suelo hacia mis pies. Sus bordes puntiagudos se le cayeron al estrellarse contra el piso y se alisó de una manera redonda, perfecta y brillante. Sostuve con mis manos su figura; su tacto era tibio, casi frío. Abracé su calor y deposité todo mi amor dentro de ella. La devolví al firmamento, al lugar donde pertenecía. Ahora la miro como si fuera una luna, grande, luminosa; aquella que contiene mi sueño eterno dentro de ella.

  • Microcuento #10: Un paseo por el sueño

    Desperté sin saber dónde me encontraba. La cama se me hacía desconocida y las paredes blancas y desnudas no las había visto nunca. La noche anterior me fui de fiesta con unos amigos para celebrar nuestro último día en la universidad. Todos habíamos salido con honores y debíamos festejarlo. Bailé toda la noche y me puse tan borracha que, cuando me subí al auto de uno de mis amigos, me quedé dormida al instante y me perdí dentro de un sueño profundo e incómodo. Después de un tiempo indefinido, desperté a medias y sentí que alguien me tomaba en brazos mientras caminaba y vociferaba algo que no logré entender. Sentí…

  • al despertar

    Microcuento #9: Al despertar

    Al despertar por la mañana me quedé sin aliento al no saber en dónde estaba. Me miré en el espejo y grité de terror al ver el paso de los años en mi cuerpo. ¿Quién era aquella anciana del espejo? Busqué por toda la casa para encontrar alguna respuesta: las fotos, las cartas escritas por mí y las evidencias del paso del tiempo. Todo me hizo ver la realidad: mi día a día sería de la misma manera, una vida solitaria de una mujer con amnesia; una vida triste y miserable sin memoria. Decidí que aquella noche, después de tanto tiempo, me quitaría la vida de una vez por todas.…

  • espera

    Microcuento #8: A la espera del otoño

    Abrí la ventana y me recargué en el alfeizar a la espera de ver las hojas caer. Mi cabello se meció con el viento y sonreí, deseaba sentir el aire frío, helado, glacial; pero no fue así. Ninguna hoja calló de los árboles de enfrente. Estos se erguían como si el aire no hubiera pasado, la brisa caliente no les hacía nada. Cerré la ventana de golpe. Otra mañana en que creí que era otoño, en que me levanté con la ilusión de ver los árboles rojos como cuando un niño espera los regalos en Navidad; pero seguía siendo verano, el verano eterno que nunca se termina en tan horrible…

  • De lunes a domingo

    Microcuentos para leer de noche #7: De lunes a domingo

    Me despertó el sonido del celular. Las notificaciones me asustaron tanto que salí disparado de la cama. Agarré el teléfono con enojo. La luz de la pantalla me cegó por un momento. Con un ojo cerrado y el otro abierto, vi la hora. Eran las tres con treinta y tres de la madrugada. De seguro un amigo borracho que quería que le diera asilo en mi casa. Desbloqueé el celular con dedos torpes y entré al WhatsApp. La foto de perfil era un círculo negro y el número telefónico tenía más de diez dígitos. Tal vez era del extranjero. Abrí los mensajes, estaban escritos y enviados de manera separada. Después…

  • fotografía

    Serie de micro cuentos de noche #6: La fotografía

    Entramos al café internet como de costumbre. A mis amigas y a mí nos encantaba leer historias de fantasmas y ver fotografías o videos paranormales. Yo no creía en eso, por eso me reía de los gritos de mis compañeras y de sus expresiones de sorpresa. Era divertido. Ese día, empezamos a ver una serie de fotografías. Algunas ya las habíamos visto, por lo que empecé a aburrirme hasta que una de ellas me llamó la atención. Era el de una niña que se había aparecido en un cementerio. Tenía un vestido largo color blanco, el cabello negro le caía hasta la cintura y tenía una mueca de espanto y…

  • cambio

    Serie de micro cuentos de noche #5: Quédate con el cambio

    Era de noche cuando el teléfono sonó. Trabajaba en horario nocturno como repartidor de una farmacia. Miré el cielo. Un torrente de agua caía desde la oscuridad asfixiante de la noche. Sería peligroso salir con la lluvia que se desplomaba como cascadas. Me puse el impermeable, arranqué la motocicleta y con cuidado empecé el viaje. Todavía ni llevaba media cuadra cuando ya estaba empapado desde la cabeza hasta los pies. Debido al viento el agua se me metía hasta por lugares insospechados. La lluvia nunca disminuyó en todo el camino, pero al menos ya estaba en lugar. La casa permanecía en completa oscuridad. La tormenta hacía que la fachada se…

  • callejón

    Microcuento #7: En el callejón

    Ella lo abrazó en el callejón. Casi anochecía y nadie pasaba por ahí. Ni personas ni automóviles, sólo el frío del invierno que giraba alrededor de ellos, como si quisiera ser parte de lo que se formaba entre ellos dos. Él rodeó su cintura y emitió un sonido bajo, un lento suspiro que salió de sus labios en señal de satisfacción. —Se siente tan bien —dijo ella con ternura, como si fuera una niña pequeña. Inhaló el aroma de su cuello y pegó su cuerpo más al de él. Quería mostrarle lo mucho que lo deseaba. —Sí—respondió él en un susurro parecido al ronroneo de un gato. No hizo movimiento…

  • bar

    Serie de microcuentos de noche #4: El bar

    No era la primera vez que pasaba por aquel bar. Después del trabajo, cansado y con la corbata en la mano, veía las luces encendidas, a la gente formada y escuchaba el sonido de bandas que tocaban en vivo o voces privilegiadas dentro del lugar; pero nunca me decidí a entrar. Una tarde de viernes, salí de mi trabajo más temprano de lo habitual. Decidí irme a casa para descansar. Me lo merecía. Pasé frente al bar de siempre. El sol aún seguía brillando en el cielo, por lo que el establecimiento estaba completamente cerrado. Ni una luz, ningún sonido; nadie de pie esperando su turno. Verlo tan solitario me…

  • ella

    Serie de microcuentos de noche #3: Ella

    Apagué la computadora. Miré el reloj. Eran las tres de la madrugada. De tanto escribir quedé cansado de la vista. Necesitaba dormir, pero la novela en la que trabajaba no me dejaba tranquilo. Fue en un sueño. La conocí encima de un risco, al anochecer. Me dijo que tenía que escribir sobre ella, sobre su vida; que todo el mundo tenía que saber lo que le sucedió. Llevaba tres días sin dejar de escribir. Dejé mi trabajo, mi vida y me dediqué a las tazas de café y a las palabras que salían sin control gracias al golpeteo de mis dedos en el teclado. Pero finalmente el cansancio me venció.…