• cambio

    Serie de micro cuentos de noche #5: Quédate con el cambio

    Eran casi las doce cuando el teléfono sonó. Trabajaba en horario nocturno como repartidor de una farmacia. Miré el cielo. Un torrente de agua caía desde la oscuridad asfixiante de la noche. Sería peligroso salir con la lluvia que se desplomaba como cascadas. Me puse el impermeable, arranqué la motocicleta y con cuidado empecé el viaje. Todavía ni llevaba media cuadra cuando ya estaba empapado desde la cabeza hasta los pies. Debido al viento el agua se me metía hasta por lugares insospechados. La lluvia nunca disminuyó en todo el camino, pero al menos ya estaba en lugar. La casa permanecía en completa oscuridad. La tormenta hacía que la fachada…

  • bar

    Serie de microcuentos de noche #4: El bar

    No era la primera vez que pasaba por aquel bar. Después del trabajo, cansado y con la corbata en la mano, veía las luces encendidas, a la gente formada y escuchaba el sonido de bandas que tocaban en vivo o voces privilegiadas dentro del lugar; pero nunca me decidí a entrar. Una tarde de viernes, salí de mi trabajo más temprano de lo habitual. Decidí irme a casa para descansar. Me lo merecía. Pasé frente al bar de siempre. El sol aún seguía brillando en el cielo, por lo que el establecimiento estaba completamente cerrado. Ni una luz, ningún sonido; nadie de pie esperando su turno. Verlo tan solitario me…

  • ella

    Serie de microcuentos de noche #3: Ella

    Apagué la computadora. Miré el reloj. Eran las tres de la madrugada. De tanto escribir quedé cansado de la vista. Necesitaba dormir, pero la novela en la que trabajaba no me dejaba tranquilo. Fue en un sueño. La conocí encima de un risco, al anochecer. Me dijo que tenía que escribir sobre ella, sobre su vida; que todo el mundo tenía que saber lo que le sucedió. Llevaba tres días sin dejar de escribir. Dejé mi trabajo, mi vida y me dediqué a las tazas de café y a las palabras que salían sin control gracias al golpeteo de mis dedos en el teclado. Pero finalmente el cansancio me venció.…

  • camino

    Microcuento #6: Camino

    Ambas carreteras estaban frente a ella. El camino de la derecha dibujaba una ce perfecta, lisa, apacible y que se perdía entre los árboles. De lado izquierdo, el sendero gris serpenteaba como si jugase con el follaje; inquieta y traviesa para perderse en la lejanía color verde. Ahí estaba ella, de pie en el centro de estas dos vertientes. Aún no decidía cómo sería su nueva vida: pacífica, lineal, recta y directa como el camino de su derecha; o intensa, cambiante, aventurera e intranquila así como el trayecto de la izquierda. Estaba a punto de nacer y no sabía qué rumbo tomar. La vida se resumía en aventuras, atrevimientos y…

  • cafetería

    Pensamiento #3: En la cafetería

    ¿Cuál es la razón de mi existencia? Miro por el gran ventanal de la cafetería. Las personas de afuera caminan inmersas en su mundo, una avalancha de pensamientos, ideas, mentes y sueños se mueven del otro lado del cristal. Me quedo absorta en mis pensamientos. Repiten una y otra vez las misma pregunta ¿Para qué existo? ¿Cuál es la razón de vivir? Me llevo el popote de plástico a la boca. Me regaño por olvidar el de metal. Absorbo la dulce bebida, una mezcla extraña entre café, nuez y chocolate. La ingiero sin pensar, con los ojos fijos en el constante deambular de las personas. ¿Tendrán ellos una razón de…

  • Microcuento #5: Luces de noche

    Metió la linterna, un repuesto de pilas, botana para el camino, un refresco de cola, su libro favorito, ahorros y la chamarra impermeable a la mochila. Acomodó el sleeping bag mientras veía su computadora para rectificar que hoy era el día. La apagó y miró su cuarto lleno de posters del espacio por última vez. Ni siquiera se despidió de la familia, total, ellos nunca notaban su presencia. Estaría mejor sin ellos. Subió a la bicicleta, se acomodó la gorra, rascó su escasa barba y comenzó a pedalear. Cuando llegó a la cima de la colina más lejana se sentó para disfrutar del atardecer que se ocultaba entre los distantes…

  • Goshuin

    Microcuento #4: Goshuin

    Goshuin Mi hermana me regaló la libreta. La portada de madera tenía escrita la frase «The life is beautiful even with mistakes». Su interior era de hojas color blanco. —Para cuando hagas tu viaje —me dijo —, y relates en él lo que vivas a diario. Poesía o un diario, el cuaderno aún desea ser llenado. Sigue guardado, a la espera de ese viaje que no se ha concretado. A Japón no iré a escribir, sino a ilustrar sus hojas con sellos de los lugares turísticos, con los goshuin de cada santuario.

  • Cuento finalista Premio Ariadna 2018: Nuestra boda

    Nuestra boda Un amor imposible, un amor retorcido; no hay ninguna diferencia, en los dos alguno siempre tiene que sufrir. Rosée Cuando mi hermana nos anunció la gran noticia en la cena, sentí cómo el alma se me salía del cuerpo. Dejé caer la cuchara que hizo un sonido metálico cuando chocó con el plato de cereal que tenía enfrente. Mi madre la abrazaba y millones de felicidades le salían de su boca acompañados de sonrisas que se me hacían repugnantes. Mi padre, en cambio, no terminaba de digerir lo que sus oídos escuchaban y no se había percatado de que la cuchara con la que se servía azúcar estaba…

  • Microcuento #3: Tan sólo un sueño

    Desperté del sueño al sentir que algo húmedo rozaba mis pies. La noche se reflejaba en el mar, mostraba la ilusión de que el cielo jamás terminaba. Una galaxia violácea adornaba la penumbra.  Los astros rosados y azules giraban alrededor de su centro brillante, atemorizador, cautivador. La fina arena en mis pies brillaba como estrellas caídas. Me senté para disfrutar de la serenidad, del sonido del silencio, de ese sueño magnífico del que deseaba jamás despertar. Una sonrisa de plenitud se dibujó en mi rostro. Nunca había sentido tanta paz. El momento fue interrumpido por lágrimas que se derramaban brillantes como el reflejo de la luna en el la espuma…

  • Vida diaria: Premio Ariadna de cuento 2018

    El camino del escritor puede ser fácil, pero la verdad es que no y menos en México, donde el arte apenas está empezando a tomar forma; donde apenas se está tomando en cuenta. Es muy complicado subir o hacerte notar si no tienes contactos, sino sabes cómo es el mundo editorial o si no tienes idea de marketing o de cómo publicitar tu libro. Es muy difícil, para mí lo fue, lo es y lo será. Pero siempre existe una posibilidad de darte a conocer, de que los textos que escribes salgan a la luz y poco a poco empezar a formar el camino que tanto ansías y deseas. No…