• ella

    Serie de microcuentos de noche #2: Ella

    Apagué la computadora. Miré el reloj. Eran las tres de la madrugada. De tanto escribir quedé cansado de la vista. Necesitaba dormir, pero la novela en la que trabajaba no me dejaba tranquilo. Fue en un sueño. La conocí encima de un risco, al anochecer. Me dijo que tenía que escribir sobre ella, sobre su vida; que todo el mundo tenía que saber lo que le sucedió. Llevaba tres días sin dejar de escribir. Dejé mi trabajo, mi vida y me dediqué a las tazas de café y a las palabras que salían sin control gracias al golpeteo de mis dedos en el teclado. Pero finalmente el cansancio me venció.…

  • literaria

    Taller de creación literaria y club de lectura

    Hace algunos años empecé a dar asesorías sobre escritura y a reunirme en círculos de lectura para inspirarme como escritora y como lectora. Después, por falta de espacio, tiempo y por otras razones, dejé de hacer las dos cosas. Pero siempre supe que algo me hacía falta en mi vida. Amo escribir y podría leer todo el día todos los días de mi vida hasta morir; pero también me gusta y me apasiona empatizar con las personas que tiene los mismos gustos, miedos y dudas; me gusta motivar a los escritores y ayudarlos así como en su momento a mí me prestaron ayuda. Aparte, comunicarme con escritores perdidos como yo…

  • Haiku #1-5: Haiku de verano

    Última flor un destello morado la jacaranda . . . Día lluvioso sentada en el parque sol aparece . . . Pleno verano las últimas flores árbol violeta . . . Rayo de sol en el gris de las nubes verano triste . . . Cielo nublado amenaza con lluvia trueno distante

  • Serie de microcuentos de noche #1: En la salida

    Trabajé hasta altas horas de la noche. Cuando dejé la oficina sabía que no estaba sola. No era la primera vez, algo o alguien me acompañó durante el trayecto en el pasillo y en el elevador. Varias veces miré encima de mi hombro, pero nunca vi nada; ni una sombra, ni un movimiento. —Hasta mañana —le dije al guardia de la entrada. Cuando se estacionó el taxi frente al edificio escuché que el policía se despedía de alguien más. Me giré, pero no había nadie. Tal vez sólo fue mi imaginación. Otra vez.

  • Poesía: Un día nublado

    En el día nublado salgo a dar un paseo me siento en el pasto y me quito los zapatos. Siento el césped en la piel de mis pies la energía de la naturaleza que fluye por mis venas. Me balanceo al son de la canción los pájaros trinan los perros ladran. El viento frío se rompe por el asomo del sol calienta mi cuerpo y mis pies descalzos. Ante mí veo árboles que se mueven con el viento una pequeña ardilla corre despacio. El parque vacó lleno de silencio la música se mezcla con el natural sonido. Camino despacio del verdor me empapo el crujido de mis pasos de las…

  • Poesía: Alma

    Me puedes romper en mil pedazos sé cómo arreglarlo estoy acostumbrada a ello. Lo que no puedes es robarme el alma secar mi esencia y dejarme con los sueños vacíos por dentro. No sé cómo solucionarlo, aún no se cómo no sentir culpabilidad y un enorme hueco en tan grande desierto. El corazón lo puedo sanar estoy acostumbrada a ello pero el alma no, aún no.

  • Microcuento #5: Luces de noche

    Metió la linterna, un repuesto de pilas, botana para el camino, un refresco de cola, su libro favorito, ahorros y la chamarra impermeable a la mochila. Acomodó el sleeping bag mientras veía su computadora para rectificar que hoy era el día. La apagó y miró su cuarto lleno de posters del espacio por última vez. Ni siquiera se despidió de la familia, total, ellos nunca notaban su presencia. Estaría mejor sin ellos. Subió a la bicicleta, se acomodó la gorra, rascó su escasa barba y comenzó a pedalear. Cuando llegó a la cima de la colina más lejana se sentó para disfrutar del atardecer que se ocultaba entre los distantes…

  • Microcuento ganador del premio Sweek 2017: Siempre el mismo viernes

    Siempre el mismo viernes Desde hacía cuatro años, todos los viernes sucedía lo mismo: entraba a la librería de siempre para comprarse el mismo libro. Se sentaba en la ya habitual cafetería y pedía el café y los panecillos de rigor. En toda la tarde disfrutaba de la lectura como si fuera la primera vez; revivía los acontecimientos entre lágrimas y risas, pero nunca leía el final; se levantaba, pagaba con cambio y dejaba olvidado el libro en alguna banca, en alguna esquina. Tal vez la siguiente semana tendría el valor de leer el final de su vida. Microcuento Premio Sweek 2017 Pueden adquirir el libro en el siguiente enlace…

  • Cuento finalista Premio Ariadna 2018: Nuestra boda

    Nuestra boda Un amor imposible, un amor retorcido; no hay ninguna diferencia, en los dos alguno siempre tiene que sufrir. Rosée   Cuando mi hermana nos anunció la gran noticia en la cena, sentí cómo el alma se me salía del cuerpo. Dejé caer la cuchara que hizo un sonido metálico cuando chocó con el plato de cereal que tenía enfrente. Mi madre la abrazaba y millones de felicidades le salían de su boca acompañados de sonrisas que se me hacían repugnantes. Mi padre, en cambio, no terminaba de digerir lo que sus oídos escuchaban y no se había percatado de que la cuchara con la que se servía azúcar…

  • Poesía: Camino

    ¿Hacia dónde se dirige el camino? aquel que llaman destino por las mañanas nada es claro en las noches todo es en vano la vida continúa riendo de los errores de las pisadas que he dado sigue entrometiéndose como rocas en el sendero todo es incierto la niebla lo vuelve oscuro ¿Hacia dónde se dirige el camino? no existe lugar en el mundo más que dentro de uno mismo para ser feliz.