• obra terminada

    Vida diaria: ¿Qué hago cuando ya tengo una obra terminada?

    Nada… Bueno, la verdad es que, aunque esté terminada, no quiere decir que ya esté al cien por ciento. Cuando termino una obra, entra al proceso de revisión y corrección. Algo que es cansado, pero a la vez le he tomado un poco de cariño. Pero, en lo que la obra fuerte está en proceso de revisión, ¿qué es lo que hago? Me pongo a escribir otras cosas. Mi cabeza e imaginación no para de dar vueltas, siempre quiere estar escribiendo algo. A veces no puedo, les juro que no. Pero cuando estoy activa, empiezo a armar historias nuevas, historias pequeñas que tal vez se vuelvan en algo grande; escribo…

  • Pensamiento #7: Me siento a escribir

    Me siento a escribir y no salen las palabras. Sostengo el lápiz y el vocabulario se borra de mi mente. Me siento frente a la computadora y las teclas no me dicen nada. Me siento a escribir y no escribo. Siento una opresión. En el cerebro nada se junta, el corazón no siente nada. Algo dentro de mí dice que lo haga, pero a la vez me impide concentrarme al querer plasmar frases y una que otra incoherencia. Me siento a escribir y parece imposible. No sé qué relatar, qué es aquello que puedo contar. Nada tiene sentido, no soy capaz de escribirlo. Está lleno de emociones. La realidad que…

  • estudiar sobre la escritura

    La forma más bonita de estudiar sobre la escritura es leyendo

    En un blog de formación para escritores que sigo habitualmente, escribieron un post sobre por qué deberíamos, los escritores, de llevar un diario de lecturas. Se me hizo interesante, algo que probaré después y que, por supuesto, haré su debida entrada. El punto es que entre el texto, me encontré con la siguiente frase: «Pero el conocimiento no se adquiere de un día para otro. Y no puedes ser un buen escritor sin horas de práctica, de estudio y de lectura (que es la forma más placentera de estudiar que puede encontrar un escritor).» Cuando la leí, me contagió de mucha emoción. Sé que el pilar para una buena escritura…

  • Tú eres especial

    En concurso: Tú eres especial

    Hace algunas semanas me enteré de un concurso de libro ilustrado en infantil proveniente de Argentina. No soy de cuentos para niños, pero decidí intentarlo porque es una nuevo reto. Además, el cuento que envié no lo sentí para niños; sino con un mensaje que deseaba transmitir desde hace mucho tiempo. El cuento relata la vida de un gatito abandonado que busca las respuestas hacia el por qué las personas no lo quieren o lo maltratan. Es un tema actual y uno que me lastima mucho y que, al sentirme inútil ante el maltrato animal; decidí plasmarlo en palabras. Hace unos meses descubrí de verdad lo que es la fidelidad…

  • sueño eterno

    Microcuento #11: sueño eterno

    Cuando miré el cielo oscuro, le recé a las estrellas para que cumplieran mis deseos. De la nada, una de ellas se desprendió y calló con un sonido parecido al del metal. Rodó por el suelo hacia mis pies. Sus bordes puntiagudos se le cayeron al estrellarse contra el piso y se alisó de una manera redonda, perfecta y brillante. Sostuve con mis manos su figura; su tacto era tibio, casi frío. Abracé su calor y deposité todo mi amor dentro de ella. La devolví al firmamento, al lugar donde pertenecía. Ahora la miro como si fuera una luna, grande, luminosa; aquella que contiene mi sueño eterno dentro de ella.

  • escribir a lápiz

    Inspiración: Escribir a lápiz

    Cuando empecé a escribir, lo que hacía era agarrar una pluma, la hoja de un papel y tachar todos los errores que cometía mientras realizaba mi texto. Confieso que al inicio me encantaba. Era una belleza ver mis libros con líneas por todos lados, anotaciones al margen y símbolos extraños para llevarme a otra idea que complementara alguna otra. Si no entendiste lo que escribí, créeme, yo así me confundía cuando pasaba esos textos a limpio. Es por eso que, mediante la práctica, fui puliendo mi forma de escribir y ya no realizaba tantos tachoneos como antes; hasta que descubrí, aunque suene muy tonto, el lápiz y la goma. Escribir…

  • Poesía: la cura para el alma

    La cura para el alma tiene letras es como la voz que se manifiesta en palabras las emociones de un corazón que se graba en el papel la vida y los sueños figurados en el anaquel. Tiene varios nombres un oficio de sostener un volumen acariciar su cuerpo como la mano de alguien amado oler las páginas nuevas o su aroma a viejo. La cura para el alma dura todo el día mientras la mente y el corazón se sumerja en el espíritu de la pluma de alguien más de un ser humano lleno de arte que quiso sus emociones plasmar. Tiene nuevos mundos sentimientos parecidos a los míos una…

  • al despertar

    Microcuento #9: Al despertar

    Al despertar por la mañana me quedé sin aliento al no saber en dónde estaba. Me miré en el espejo y grité de terror al ver el paso de los años en mi cuerpo. ¿Quién era aquella anciana del espejo? Busqué por toda la casa para encontrar alguna respuesta: las fotos, las cartas escritas por mí y las evidencias del paso del tiempo. Todo me hizo ver la realidad: mi día a día sería de la misma manera, una vida solitaria de una mujer con amnesia; una vida triste y miserable sin memoria. Decidí que aquella noche, después de tanto tiempo, me quitaría la vida de una vez por todas.…

  • ideas

    Poesía: así se van las ideas

    La imaginación no se enciende está apagada la flama de la mente las ideas pasan y se van como el humo que deja la llama cuando un viento fuerte la apaga. Son como pequeñas nubes pasajeras ninguna de ellas se queda aunque fuera una me gustaría estancarla utilizarla para escribir un gran poema. La creatividad no prende los cerillas de las alucinaciones no sirven se quedan inmóviles como los pabilos cómo el sólido fósforo que no tiene fricción que no emite calor el color rojo y el calor tienen fecha de expiración. Es como la niebla breve, tranquila, opaca no deja ver nada perdida entre la bruma todo parece irreal…

  • espera

    Microcuento #8: A la espera del otoño

    Abrí la ventana y me recargué en el alfeizar a la espera de ver las hojas caer. Mi cabello se meció con el viento y sonreí, deseaba sentir el aire frío, helado, glacial; pero no fue así. Ninguna hoja calló de los árboles de enfrente. Estos se erguían como si el aire no hubiera pasado, la brisa caliente no les hacía nada. Cerré la ventana de golpe. Otra mañana en que creí que era otoño, en que me levanté con la ilusión de ver los árboles rojos como cuando un niño espera los regalos en Navidad; pero seguía siendo verano, el verano eterno que nunca se termina en tan horrible…